Introducción al dossier

Autores/as

  • Ana María Carrillo Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, UNAM Autor/a

Resumen

En 1918, a cuatro años de haber comenzado la Gran Guerra, una pandemia de influenza inició su recorrido por el mundo. En el relato Pale Horse, Pale Rider (Pálido caballo, pálido jinete), de Catherine Ann Porter, que la revista The Southern Review publicó por vez primera en 1939, esta escritora describe la frustrada historia de amor de una periodista y un soldado que enferman durante la pandemia de influenza; ella pierde la conciencia y se entera, al recuperarla, que el joven ha muerto. Las últimas líneas del relato señalan el impacto que el conflicto bélico y el desastre sanitario mundiales dejaron en quienes los sobrevivieron: “No more war, no more plague, only the dazed silence that follows the ceasing of the heavy guns; noiseless houses with the shades drawn, empty streets, the dead cold light of tomorrow. Now there would be time for everything” (Porter, 196: 165).1

Por cierto, este no fue solo el caso de la protagonista, sino también el de la propia Porter, quien durante la guerra trabajó como reportera para un periódico de Denver, y fue una de las personas atacadas por la influenza. Se cuenta que sus familiares ya habían organizado los preparativos para su entierro y escrito su obituario, cuando, de manera inexplicable, ella dio señales de vida, y más tarde se restableció (Unrue citada por Brooker, 2009: 214). La escritora diría después: “The plague of influenza simply divided my life, cut it across like that” (Porter citada por Brooker, 2009: 215).2

Que una enfermedad se vuelva epidémica y, más aún, pandémica, significa que esa tragedia individual se repite miles, cientos de miles o, como en este caso, millones de veces, y altera, por ello, la estructura económica, política, social y cultural de una sociedad. Por eso era extraño que se hubiese escrito poco sobre esta pandemia. Como señala el historiador Alfred W. Crosby, tanto en la literatura como en la historiografía, durante mucho tiempo hubo una suerte de amnesia colectiva sobre la influenza de 1918-1920, a pesar de que a lo largo de dos años infectó a un tercio de todos los habitantes de la Tierra; en ella murieron más personas que en la I Guerra Mundial y, dependiendo de nuestra edad, se trata de nuestros bisabuelos, tatarabuelos o trastatarabuelos, quizá porque fue difícil articular el trauma que significó que, cuando la población del mundo esperaba la paz, llegara la influenza...

Publicado

2026-02-04