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Sekkan · Vol. 2, núm. 4 · pp. 111–115 Reseña

Alterar lo cotidiano: influenza y COVID-19 en México, Cuba y Argentina (1918-2020)

Disrupting everyday life: influenza, and COVID-19 in Mexico, Cuba, and Argentina (1918-2020)

  1. 1 Egresada del Programa de Maestría en Ciencias Médicas Odontológicas y de la Salud, UNAM, México
Publicado: 31 de enero de 2026Recibido: 24 de enero de 2026Aceptado: 27 de enero de 2026

Obra reseñada: Luz María Espinosa Cortés, Carlos A. Aguilar Salinas y Enrique Beldarraín Chaple (eds.). Normalidad transformada por la influenza y la COVID-19 en México, Cuba y Argentina. 2024. México: Bonilla Artiga e Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Reseña

Cuando en 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró que la COVID-19 era una emergencia de salud pública internacional, los secretarios de salud de muchos países llamaron a la población a quedarse en casa o establecieron otros medios de control. Este escenario propició nuevas medidas de convivencia entre la población; el mundo cambió de manera significativa: la educación a distancia y el trabajo remoto, aunados a la interrupción de labores económicas y culturales consideradas “no esenciales”, e incluso los modos de saludar, lavarse las manos y estornudar se transformaron. Esto generó una alteración en la vida cotidiana y condujo a lo que se denominó una “nueva normalidad”. Ante esta dramática situación surge el problema de cómo comprender este tránsito de lo que era una normalidad a lo que se llamó una nueva.

El libro Normalidad transformada por la influenza y la COVID-19 en México, Cuba y Argentina, ofrece ejemplos de cómo la vida cotidiana y la sociedad cambiaron con la llegada de nuevos virus. La obra publicada en 2024 incluye, en sus 360 páginas, trece trabajos divididos en tres apartados: “La gripe ‘española’ de 1918-1919. Estudios de caso e intervenciones sanitarias”; “Otras pandemias de influenza: de la gripe de Mao a la gripe porcina” y “Viviendo la complejidad de la COVID-19. Entre la nueva normalidad y los desafíos por enfrentar”.

La obra nació, como lo menciona Luz María Espinosa Cortés en la Introducción, con el interés de reunir investigadores e investigadoras que –desde los enfoques histórico, social, epidemiológico y de la antropología médica– analizaran la complejidad con la que surgió y se desarrolló la influenza durante el periodo 1918-2009, y la COVID-19 a partir de 2019, y hace un breve recorrido histórico de las epidemias y pandemias causadas por el virus de la gripe y el coronavirus SARS-CoV-2. El objetivo principal de la publicación es presentar al lector, a través de distintas metodologías y disciplinas, el impacto de las intervenciones sanitarias, así como el papel de la información científica y periodística, como elementos que han afectado el contacto de la humanidad con nuevos virus. Busca, asimismo, identificar qué factores coinciden entre México, Cuba y Argentina, y cuáles han sido distintos.

El primer bloque del libro sobre la influenza de 1918-1919 concentra tres trabajos sobre México: el de América Molina del Villar, que estudia el país en general; el de Marciano Netzahualcoyotzi Méndez, sobre Calpulalpan, Tlaxcala, y el de Claudia Patricia Pardo Hernández y Oziel Ulises Talavera Ibarra acerca de Morelia, Michoacán, y otro de Adrián Carbonetti, María Dolores Rivero y María Laura Rodríguez, sobre la Argentina.

Molina del Villar hace un balance historiográfico sobre la pandemia; sugiere comparar las medidas tomadas por las autoridades mexicanas y las de otros países del mundo, como Estados Unidos y España; señala los avances y límites de la ciencia médica de ese momento; plantea la relevancia de los conflictos armados en la rápida propagación de la influenza, y subraya las similitudes entre aquella pandemia y la de COVID-19, así como entre las medidas tomadas. Su propósito es analizar, desde el enfoque histórico, la relación entre las cuarentenas y el control social, así como los fines políticos que emergen cuando una enfermedad de tal magnitud asecha a la sociedad.

A través del análisis de las actas de defunción del municipio de Calpulalpan, una región rural del estado de Tlaxcala, Netzahualcoyotzi Méndez realiza un análisis de la mortalidad por influenza, diferenciada por edad y sexo, entre enero y diciembre de 1918; analiza la distribución de la epidemia en el municipio, con algunos espacios exentos; así como los patrones de diseminación de la enfermedad, en pueblos, fincas y familias. El autor, además, estudia las medidas sanitarias promovidas por las autoridades, como la regulación de actividades religiosas, y su impacto, proporciona elementos sobre los determinantes sociales de la enfermedad que pudieron haber repercutido en el avance y el control del contagio, y analiza los efectos sociales de la pandemia.

Pardo Hernández y Talavera Ibarra analizan la magnitud de la pandemia de influenza, en la capital del estado de Morelia. Para hacerlo, toman como fuente las actas de defunción del Registro Civil del municipio de Morelia, localizadas en la página web de Family Search; a partir de ello construyen una base de datos para observar el comportamiento de la mortalidad entre 1913 y 1923, y se concentran después en los periodos de mayor mortalidad, que coinciden con las de las olas de 1918 y 1920 de la pandemia. Muestran que el grupo de edad más afectado fue el de 15 a 40 años de edad, y estudian la ocupación de las víctimas, e identifican factores sociales que se sumaron a la crisis sanitaria, como la inseguridad, pues el bandolerismo era un problema que mantenía en tensión al gobierno municipal y a la población de Morelia. Los autores subrayan que, aunque el cementerio de la ciudad estaba desbordado de cadáveres, tanto las autoridades como la prensa minusvaloraron el padecimiento, y al no dar información a los habitantes, impidieron que la población se protegiera.

Rivero, Carbonetti y Rodríguez estudian un importante periódico argentino, La Semana Médica, durante algunos meses de 1918 y 1919, con el que tratan de acercarse a la manera en que el gremio médico argentino actuó frente a la crisis sanitaria que significó la pandemia de influenza de esos años. Los autores muestran la preocupación de algunos médicos por el agente causal de la influenza, entonces aún desconocido, o los factores que favorecían su desarrollo; señalan el reconocimiento de estos profesionales de la salud de que no había, en ese momento, tratamientos específicos, a pesar de lo cual experimentaban con algunos remedios, y opinan que las controversias entre los facultativos permiten estudiar aspectos de la ciencia médica argentina del momento.

La segunda parte del libro sobre otras pandemias de influenza en la historia reúne tres trabajos, el de Adriana Alvarez, sobre la pandemia de influenza de finales de los 1960 en Argentina, y los de Víctor Manuel Gutiérrez y Anna María Fernández Poncela sobre la influenza AH1N1 de 2009 en México.

Alvarez recorre de forma panorámica los diferentes episodios pandémicos de influenza del siglo XX, con la finalidad de mostrar cambios y continuidades; sostiene que es importante estudiar la pandemia de influenza, que inició en 1968 y recorrió muchos países del mundo, incluyendo los de América del Sur, por considerarla un eslabón clave en la cadena de sucesos pandémicos recientes. Subraya que ciertas pandemias pasaron al olvido, entre ellas, la denominada “gripe de Hong Kong” o “gripe de Mao”, y advierte sobre los usos políticos de haber dado estas denominaciones a la pandemia, la cual se dio en el marco de la Guerra Fría. La autora llama la atención a la escasa importancia que los gobiernos, las autoridades sanitarias y la prensa dieron a la influenza de los 1960, y concluye que la pandemia tuvo una abordaje más político que epidemiológico.

Gutiérrez Gómez expone la epidemiología y desarrollo de la influenza A (AH1N1) de 2009 en México, y el papel que desempeñó la vigilancia epidemiológica para monitorear la transmisión del virus, con el apoyo de estudios de laboratorio y diagnósticos clínicos. Mediante la explicación de seis gráficas, expone la importancia de interpretar la curva epidemiológica, para visualizar el inicio de una epidemia, mostrar la magnitud de la enfermedad, y evaluar si las medidas implementadas resultan efectivas. Se cuestiona, sin responder, si las acciones tomadas contra esa pandemia, que tuvieron un alto costo económico, fueron exageradas en relación con la gravedad del virus, y piensa que sirvieron como un ensayo para pandemias más graves.

Fernández Poncella presenta un acercamiento a algunos de los pensamientos, sentimientos, actitudes y comportamientos de las personas, durante la pandemia de 2009, a partir de una encuesta aplicada en junio de ese año a 200 residentes de la ciudad de México, 50% de cada sexo y de diferentes edades, y de las entrevistas hechas en 2019 a jóvenes que diez años antes eran niños sobre sus recuerdos de ese evento. La autora analiza cómo esos pensamientos, sentimientos, actitudes y comportamientos variaron dependiendo de la edad, posición económica, actividad laboral y profesión, y propone revisar el papel desempeñado por los medios de comunicación –como la televisión y las redes sociales– en la percepción social de las pandemias y en el seguimiento de las medidas de protección sanitaria.

La tercera parte de la obra agrupa seis trabajos relacionados con la pandemia de COVID-19: uno sobre Cuba, de Enrique Beldarraín Chaple; otro acerca de Argentina, de Anahí Sy; dos sobre México: el de Isaac Núñez y Carlos Aguilar-Salinas y el de Jazmín Mora Ríos, Consuelo Cervantes, María Teresa Saltijeral y Luciana Ramos; y dos más que no se limitan a un país: el de Luz María Espinosa Cortés y el de Jesús Armando Haro y Ariadna Mercado Córdova.

Beldarraín Chaple analiza en su capítulo la evolución de la pandemia de COVID-19 en Cuba, y el impacto que esta tuvo en los grupos más afectados; describe las rigurosas medidas tomadas para enfrentarla: pesquisa activa por parte de los miles de médicos que cubren todo el territorio nacional, limitación de la transportación internacional y cierre de aeropuertos y estaciones de trenes, así como restricción de las actividades comerciales y escolares; habla de las instituciones responsables de tratar y prevenir la COVID-19, y el desarrollo en la isla de 16 ensayos clínicos sobre nuevos medicamentos y vacunas. El autor concluye que en Cuba hubo un adecuado control de la pandemia, con atención del 100% de los casos confirmados y de sus contactos, sin colapsar su sistema de salud, sin haber reportado, niños, embarazadas o trabajadores de la salud fallecidos.

En su trabajo sobre la interacción entre las enfermedades metabólicas, como diabetes y obesidad, y la COVID-19, Núñez y Aguilar-Salinas señalan que las personas afectadas por las primeras tuvieron un mayor riesgo de padecer COVID-19 grave o COVID-larga; también, que durante la pandemia hubo una disrupción en los servicios de salud y el acceso a medicamentos, que afectaron en especial a las personas con enfermedades crónicas; y que los estilos de vida sedentaria, favorecidos por el encierro, hicieron incrementar el riesgo de padecer enfermedades metabólicas. Finalmente, hacen hincapié en la necesidad de expandir los servicios de salud para brindar atención a las personas con enfermedades metabólicas, con el objetivo de que la cobertura sea más amplia que antes de la pandemia.

Espinosa Cortés reflexiona sobre la triada pobreza, hambre e inseguridad alimentaria, en América Latina y el Caribe, en el contexto de la COVID-19; sostiene –como han hecho diversos organismos internacionales–, que el paro forzado de actividades económicas en diversos sectores, provocó que una crisis global de salud pública derivara en otra de hambre –ligada, además, a conflictos sociales y crisis climática–, la cual hizo evidente la enorme desigualdad que hay en el mundo; se cuestiona si será posible alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas, por los que los países se han comprometido a la reducción de la pobreza y las desigualdades, así como el hambre cero para 2030; por último, dialoga con diferentes propuestas –como la del gobierno de Brasil y la de la denominada Vía Campesina– que buscan la soberanía alimentaria y el uso sostenible de los recursos naturales, las cuales deberían tomarse en cuenta para enfrentar futuras crisis humanitarias.

A partir de entrevistas semiestructuradas realizadas durante la última pandemia a 38 trabajadores de hospitales públicos de la zona urbana que rodea a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (incluyendo personal administrativo, de atención médica, salud mental, enfermería, trabajo social, bioquímica, seguridad y limpieza), Sy buscó acceder a las narrativas de sus experiencias laborales en tiempo de la COVID-19. Posteriormente, realizó un análisis del contenido de estas: la coexistencia de la pandemia con enfermedades y problemas preexistentes, las nuevas normas hospitalarias que amenazaron la autonomía de los trabajadores de la salud, la escasez de insumos, el miedo, la violencia, los comités de crisis, el intento de vuelta a la normalidad, todo lo cual –opina la autora– plantea la necesidad de una aproximación sindémica a los problemas de salud, así como de transformaciones profundas.

Mora Ríos y otros se ocupan del estigma y los malestares emocionales a causa de la pandemia de COVID-19 en población adulta en México, para lo cual analizaron la información proporcionada por 2,650 informantes, de entre 18 y 72 años, que respondieron una encuesta en línea, desarrollada por un equipo de investigadoras de las ciencias sociales. Entre los malestares y síntomas reportados por los participantes estaban el enojo, la pérdida de control, el desgano, la tristeza, la depresión, la apatía… Hicieron luego un análisis lexicográfico de las palabras más frecuentes en las respuestas abiertas para destacar los conceptos clave del imaginario social en torno a la preocupación por la pandemia. En opinión de los autores, la pandemia hizo evidente la necesidad de atender los problemas de salud mental que afectaron a la población en ese periodo, y aclaran que, a pesar de los desafíos, la pandemia de 2020 no tuvo únicamente consecuencias negativas, pues los participantes de las entrevistas también señalaron aspectos positivos.

Haro y Mercado Córdova presentan una cronología de la pandemia, que –en su opinión– puede ser considerada un observatorio que intenta dar cuenta de una selección de hechos clave de la pandemia, la cual para estos autores “constituye un hecho social total, que impacta simultáneamente en lo individual, lo familiar, lo comunitario, lo social y su gobernanza” (Haro y Mercado Córdova: 326). Los autores destacan la incertidumbre que caracterizó a la pandemia de COVID-19, y plantean preguntas con las que invitan a la reflexión sobre las medidas y políticas implementadas por los gobiernos, las respuestas sociales ciudadanas, así como las consecuencias de la pandemia en lo biológico, económico, social, político y cultural.

Quizá un desafío para el lector no especializado que se acerque a esta obra sea la dificultad de asimilar el lenguaje técnico de algunos trabajos; mientras que la repetición de información sobre el agente causal y los síntomas de la influenza y la COVID-19, lo mismo que sobre el origen de las pandemias, en casi todos los capítulos, puede distraer al lector de la importante información específica que cada uno de ellos proporciona.

Un atractivo de este libro es la intención de abarcar a América Latina y el Caribe, no sólo por la suma de trabajos de tres países, sino porque varios de ellos se ocupan de algún aspecto de las pandemias en la región; otro es el diálogo entre pasado y presente, que muestra que el miedo individual y colectivo, la incertidumbre, las desigualdades sociales y, sobre todo, la alteración de la vida cotidiana han sido comunes en el desarrollo de epidemias y pandemias a lo largo de la historia; y uno más es el hecho de que la introducción y los trece capítulos de la obra abordan, desde distintas metodologías, las implicaciones sanitarias, políticas, económicas y sociales que tuvieron las pandemias de influenza y de COVID-19 en la Argentina, Cuba y México. Esta diversidad de miradas, presentes en la obra, amplía el horizonte de reflexión, y permite estudiar y comprender las pandemias como procesos que requieren ser analizados desde múltiples disciplinas.

Obra reseñada

  1. 1.Luz María Espinosa Cortés, Carlos A. Aguilar Salinas y Enrique Beldarraín Chaple (eds.) (2024). Normalidad transformada por la influenza y la COVID-19 en México, Cuba y Argentina. México: Bonilla Artiga e Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.