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Sekkan · Vol. 1, núm. 1 · pp. 8–31 Artículo

Un nuevo acercamiento a los programas de investigación sobre la violencia en México

A new approach to research programs on violence in Mexico

  1. 1 Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, Universidad Veracruzana, México
  2. 2 CONAHCYT - Universidad Veracruzana, México

*Correspondencia: zavaletabetancourt@gmail.com

*Correspondencia: erick.galan@conahcyt.mx

Publicado: 30 de julio de 2024Recibido: 13 de septiembre de 2023Aceptado: 21 de diciembre de 2023

Resumen

El artículo describe los principales logros de la sociología y la antropología de nuestro país acerca de la violencia, con base en documentos de revistas consideradas modelos ejemplares y libros de publicación reciente, que ofrecen puntos de vista innovadores acerca de este objeto de conocimiento. Para tal efecto, refiere programas de investigación, con base en la idea de que los textos son indicios de conjuntos de hipótesis que forman parte del progreso de esos programas. Debido a que sólo analiza el contenido teórico-metodológico de los artículos publicados, este análisis se abstiene de hacer conjeturas acerca del contexto de descubrimiento y los factores sociotécnicos que han posibilitado logros científicos (Swedberg, 2014; Latour y Wolgar, 1979). En estas circunstancias, clasifica los artículos de la muestra con base en contribuciones a la construcción de la violencia como objeto, y a las soluciones prácticas que, derivadas de ellas, antropólogos y sociólogos ofrecen como expertos para confrontar tipos y grados de violencia de la sociedad mexicana. En conjunto, estos autores construyen un sentido de la violencia como un hecho social, objetivado en las comunidades científicas de las que forman parte, e indican la ruta que puede seguirse en el desarrollo de las distintas disciplinas en nuestros centros de investigación.

Abstract

This article describes the main achievements of sociology and anthropology on violence in our country, based on documents published in journals considered as exemplary, and recently published books that offer innovative points of view on this object of knowledge. To this end, it refers to research programmes in which the authors used in this article participate, based on the idea that the texts are indications of sets of hypotheses that are part of the progress of these programmes. Since this article only analyses the theoretical-methodological content of the published articles, it refrains from making assumptions about the context of discovery and the socio-technical factors that made their scientific achievements possible (Swedberg, 2014; Latour and Wolgar, 1979). Under these circumstances, he classifies the articles in the sample based on the contributions to the construction of violence as an object and the practical solutions derived from them that anthropologists and sociologists offer as experts to confront the types and degrees of violence in Mexican society. Together, these authors construct a sense of violence as a social fact that is objectified in the scientific communities to which they belong, and they show us the path that can be followed in the development of our disciplines in our research centres.

Palabras clave: Programa de investigación; Registro; Violencia; Interpretación; Víctimas.

Keywords: Research program; Registration; Violence; Interpretation; Victims.

Los programas de investigación como rutas

Las descripciones de prácticas científicas han cambiado, porque han transitado de la historia de las ideas a la descripción de condiciones de descubrimiento y prácticas científicas, “observando la actividad de los científicos en un escenario” (Latour y Wolgar, 1979: 42). En las ciencias sociales —campo disciplinario en el que se ubican los autores considerados en este artículo—, el trayecto no ha sido simple, porque las reflexiones acerca de la pertinencia de los paradigmas científicos, narrativa construida en el campo de las ciencias naturales, se ha considerado poco útil para la descripción de las prácticas de científicos sociales, más allá de la utilidad didáctica para adscribir nuestras investigaciones (Girola, 1988: 11).

La referencia a programas de investigación es cada vez más frecuente entre quienes piensan que las principales prácticas discursivas relacionadas con los logros científicos de estos expertos pueden organizarse con base en hipótesis que se ofrecen como axiomas o conjeturas falibles; por ejemplo, de forma similar a lo realizado por Berthelot: “Modestamente, nuestro propósito es analítico, pretende interpretar y comprender los marcos teóricos, las operaciones cognitivas, los programas y las teorías que las ciencias sociales han construido” (Berthelot, 2001: 1), o bien: “revelará, más allá de su anomia aparente y sus juegos de capillas o redes, una lógica subyacente en programas y estilos de análisis” (Berthelot, 1996: 10).

Para nuestro objetivo, conviene recordar que los programas de investigación son hipótesis y reglas compartidas por un grupo de científicos para el desarrollo de investigaciones. Estos programas se componen de hipótesis irrefutables que funcionan como axiomas, e hipótesis secundarias que pueden falsarse en la búsqueda de logros progresivos. Por su parte, las reglas metodológicas, consideradas heurísticas negativas y positivas, cumplen la función de indicarnos qué podemos hacer para un descubrimiento (Otero y Gibert, 2016; Chalmers, 2006: 115; Lakatos, 1989: 13, 65). Dice Lakatos:

Todos los programas de investigación científica pueden ser caracterizados por su “núcleo firme” […] el cinturón protector de hipótesis auxiliares debe recibir los impactos de las contrastaciones y, para defender el núcleo firme, será ajustado y reajustado e incluso completamente destituido. Un programa de investigación tiene éxito si ello conduce a un cambio progresivo de problemática, fracasa, si conduce a un cambio regresivo (Lakatos, 1989: 66).

Desde esta perspectiva, puede acometerse la descripción de contenidos de artículos seleccionados como unidad de análisis, en la búsqueda del sentido construído con los puntos de vista de los autores, validados tanto por pares y como por comités editoriales. En estas circunstancias, no deberíamos ignorar que nuestros autores, formados en universidades de otros países, o extranjeros en el nuestro, pertenecen a redes académicas internacionales que desbordan la dimensión nacional del campo científico, en el cual ubicamos a sociólogos y antropólogos integrados en la muestra.

Las redes académicas nacionales e internacionales son referidas aquí como variable de la dinámica de comunidades científicas, en principio, como parte de una tradición nacional, cada vez más, parte de redes internacionales de la circulación mundial de las ideas (Bourdieu, 2023; Charle, y otros, 2006).

En otro lugar acometimos la idea de clasificar los estudios sobre la violencia, mediante programas de investigación según hipótesis relevantes del campo (Zavaleta, 2020). La actualización de la descripción se justifica porque la producción editorial reciente interroga acerca de cuánto ha cambiado el campo de estudios, respecto de los logros científicos descritos en ese y otros trabajos que han acometido la evolución del campo en América Latina (Alvarado, 2020; Kessler y Otamendi, 2020; Focás y Marroquín Parducci, 2020), también porque los logros científicos para la comprensión de la violencia se han construido dentro de contextos sociopolíticos cada vez más duros, que interrogan acerca de cómo hemos mejorado nuestras observaciones, así como la forma en la que contribuimos al control legítimo de la violencia.

El estado del arte del periodo coincide con un nuevo ciclo de violencia: la militarización de la seguridad pública1, según epicentros de conflictos y según necesidades de instrumentación de megaproyectos, considerados por el Estado mexicano asunto de seguridad nacional; asimismo, son años del impasse en que se encuentra el nuevo modelo de justicia penal como resultado de retrocesos legales e institucionales, tales como la prisión preventiva oficiosa; el híbrido de modelos penales por rezago judicial; la individualización de la atención gubernamental a las víctimas, sin la mediación formal de colectivos de familiares y el reconocimiento de la Guardia Nacional como una policía militar2.

Los artículos y libros como unidad de análisis y el procedimiento metodológico

Para la clasificación de artículos y libros seleccionamos trabajos publicados en 13 revistas incluidas en el Padrón de Revistas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, ahora denominado “Sistema de Clasificación de Revistas Mexicanas”. La muestra se integró por 79 artículos y 14 libros ejemplares, cuyo objeto de estudio es la violencia, publicados entre 2016-2021 y los libros entre 2016-2022. Véanse la Tabla 1 y la Tabla 2.

En conjunto, los libros y artículos de la muestra son una unidad de análisis heterogénea. La descripción de artículos y libros incluidos no implica ningún juicio acerca de la pertinencia de las teorías y las metodologías utilizadas, porque las asume como elementos ya valorados por pares. Puede decirse que se trata de discursos especializados que construyen la violencia como objeto, y contribuyen, junto con otros discursos públicos, al debate acerca de este problema3.

Al principio, los discursos analizados aparecen como un desorden de difícil lectura; no obstante, la exploración inicial nos indica que hay elementos en común, a pesar de las diferencias. Respecto de este punto, Alain Testart (2022) recuerda que las ciencias sociales establecen regularidades resultantes de las diferencias de casos, por medio de la comparación.Dice Testart: “es también sólo confrontando particularismos, lo que supone un trabajo sobre las diferencias, y no sobre las similitudes, que las ciencias sociales pueden enunciar leyes generales” (Lécrivain, 2022: III, citado en Testart, 2022).

En la lectura metodológica de materiales (integral, en el caso de artículos y libros de autor, y sólo parcial en el caso de libros colectivos) identificamos posibilidades de reconstrucción de un pequeño orden discursivo, si seguimos la figura de los programas de investigación anteriormente descritos, algunos incentivados con fondos gubernamentales. El desorden discursivo adquiere sentido en el descubrimiento de indicios de axiomas e hipótesis para clasificarlos con base en la descripción de las heurísticas positivas y negativas de Lakatos.

En esta decisión, seguimos a Berthelot (1996), pero somos conscientes que se trata sólo de una analogía, porque la estrategia requiere de un volumen mayor de materiales para la reconstrucción de esquemas de pensamiento subyacentes a la producción discursiva de las ciencias sociales. En tal caso, categorizamos los logros de los discursos, haciendo foco en enunciados hipotéticos, y menos en los autores, como una forma de no realizar ningún juicio exterior a las formas como aparecen los logros que jerarquizamos en una nomenclatura de los programas de investigación principales, como forma de renuncia a la reproducción de jerarquías generacionales, mediante la clasificación de artículos. La descripción no sigue tampoco el sentido de los enunciados como reglas discursivas que hacen posible decir algo en el análisis de un archivo (Foucault, 2023) sino que se limita a recuperar enunciados literales que tienen pretensión de verdad y a los cuales están asociados procedimientos teóricos y metodológicos.

Tabla 1. Los tipos de violencias como objetos científicos, 2016-2021
Violencia de GéneroDesaparicionesInseguridadJuvenicidioViolencia políticaEstado/MilitarizaciónCultura/Protesta
2021(2)(1)(2)(1)(1)(3)(2)
2020(1)(1)(2)
2019(3)(1)(2)(1)(1)
2018(4)(1)(1)(1)
2017(1)(2)(1)
2016(7)(1)(2)(1)(2)
Total (48)(17)(5)(9)(4)(2)(7)(4)

Nota: Las revistas del SNRC de la muestra son: Intersticios sociológicos (IS); Desacatos (D); Espiral (E); Estudios sociológicos (ES); Frontera Norte (FN); Liminar (L); Revista Mexicana de Sociología (RMS); Noésis (N); Política y Gobierno (PG); Sociológica (S); Secuencia (SE); Perfiles (P).

Tabla 2. Las teorías y las metodologías en el estudio de la violencia, 2016-2021
TeoríasMetodologías
CuantitativaCualitativaMixta
(12)(21)(7)
Estudios de Género (EG)(14)
Necropolítica (NCP)(4)
Violencia (V)(5)
Estado/Competencias (EC)(6)
Zonas Grises (ZG)(1)
Acción Colectiva (AC)(3)

Fuente: Elaboración propia.

Probablemente, algunos autores de artículos y libros utilizados como unidad de análisis consideren que sus trabajos han sido reducidos a ideas simples que no comunican detalladamente sus análisis. Es probable que no reconozcan como parte de una corriente o escuela teórica, tal como se les agrupa en este ejercicio, porque consideren que debieran enfatizarse sus diferencias, más que las similitudes con otras ideas, con las que no se sientan familiarizados, o respecto de las cuales tienen algunas reservas.

Respecto de estos puntos, nuestro trabajo no pretende sustituir las lecturas integrales de los textos, que nuestros lectores pueden hacer de los documentos de acceso abierto. Por el contrario, sólo recurrimos a ellos como “modelos ejemplares”. Por eso, en el caso de la referencia a preguntas de investigación, utilizamos comillas en los casos en que se citan preguntas explícitas literalmente, mismas que pueden localizarse en los textos, y sólo formulamos las preguntas en aquellos casos en los cuales no lo hace el autor de manera explícita, pero son sostenidas implícitamente.

En la categorización reconstruimos tres programas de investigación tomando en cuenta las líneas referidas en otro texto nuestro que acometía esta tarea y establecía la existencia de tres programas de investigación: a) del análisis estadístico, b) de la seguridad ciudadana y humana y c) de la violencia como construcción cultural.

En retrospectiva, pensamos que tales líneas son constitutivas de programas y pueden utilizarse como indicios de programas de investigación más consolidados: a) Violencia sociocultural como anomia, b) Zonas grises y c) Acción colectiva legal e ilegal.

Para tal fin, asignamos un número (del 1 al 14) a los libros con la idea de agruparlos según enunciados que pueden diferenciarse en axiomas e hipótesis secundarias, de la misma forma como aparecen los elementos del núcleo y cinturón protector de los programas lakatosianos. Esta clasificación sigue las categorías de problema, teoría y metodología, enunciados hipotéticos o tesis, resultados de investigación.

En general, los artículos clasificados por categorías: problema de investigación, teorías y metodologías, muestran que durante el periodo, el objeto de la violencia de género predomina sobre otros temas como inseguridad, Estado y militarización, y otros que reciben menor atención como desapariciones, juvenicidios y literatura policial o narconovela. Las teorías de género, en su pluralidad, dominan los trabajos sobre la violencia, y las metodologías cualitativas predominan en los estudios sobre los procedimientos cuantitativos y mixtos. Esta situación no puede atribuirse únicamente a los intereses de conocimiento de los investigadores, también puede comprenderse mejor si se considera que la objetivación de estos problemas sociales son parte del debate acerca de las consecuencias de un ciclo de violencia intenso y la emergencia de un nuevo tipo de Estado que se registra durante estos años (Lomnitz, 2022).

En el análisis de libros con base en las categorías: problema (pregunta de investigación), teoría y metodología e interpretación y explicación, podemos observar el uso menos enfático de la teoría comparado con la preocupación por las metodologías utilizadas. El pluralismo teórico predomina sobre los marcos teóricos únicos o rígidos, o bien, en algunos casos, se recurre a autores de distintas escuelas o corrientes teóricas, dándole primacía a los objetos. Es diferente el caso de las metodologías, donde la triangulación es menos probable, debido a que existen, procedimientos más o menos consensados acerca de cómo proceder en los casos del análisis estadístico inferencial, para los estudios multivariados, o bien, en el caso de los tipos de orientación cualitativa para los trabajos etnográficos4.

La comparación aplicada a libros ejemplares muestra que el análisis político y enfoques etnográficos predominan sobre enfoques interdisciplinarios y el usos de fuentes primarias. Estas tendencias, apenas perceptibles, son más visibles cuando agrupamos preguntas de investigación por similitudes. Aquí nuestra idea es que la heterogeneidad de enfoques depende del tipo de preguntas que anima el programa de investigación.

En la dimensión societal las preguntas acerca de la evolución de la integración social: “¿por qué se mantiene unida una sociedad?” (1), ¿cómo se produjo un nuevo tipo de Estado? (3), aparecen como categorías contextuales macro del problema de la violencia. La primera pregunta implica la sustentabilidad de la integración en el tiempo, mientras que la pregunta nos ubica en el presente. El contexto se problematiza a partir de interrogantes del tipo: ¿La violencia ha interrumpido el proceso civilizatorio? (8), “¿surge la violencia […] del impulso natural de destrucción o es resultado de las motivaciones del entorno en el que crece y se desarrolla?”(9), “¿por qué la mayor parte del tiempo no lo hacen?” (2), “¿cómo llega un ciudadano a dedicar parte del tiempo a la violencia criminal?” (13).

Las preguntas 1 y 3 recuerdan que lo social evoluciona, particularmente cuando la diferenciación social hace posible que el Estado lo integre mediante el uso de la fuerza física legítima. Por el contrario, las preguntas 8, 9, 2, y 13 indican una inflexión que puede interpretarse, independientemente de las escalas del análisis del cual procede la pregunta, en el marco del Estado nacional, como aumento de la violencia social y política ilegal no procesada estatalmente, o administrada de forma diferenciada en el territorio5.

La agrupación de preguntas restantes permite avanzar en el análisis del uso de la violencia por los actores. Las preguntas: “¿cómo se produjo la violencia callejera?” (5), ¿cómo se producen los ciclos de desapariciones forzadas? (6), ¿cómo se producen las identidades juveniles? (7), “¿Por qué, cómo y para quién se habría vuelto normal esa violencia?” (10), ¿cómo se produce el desplazamiento forzado? (14) y ¿cómo funciona la narcomáquina? (15) refieren a los tipos de violencia contra actores mediante procesos de victimización específicos, mientras que las preguntas: ¿la rabia, apropiada o contraproducente? (4), “¿por qué entraron en guerra los cárteles cuando el país transitó de partido único a una democracia multipartidaria?” (11), “cómo perciben las posibilidades de resolverlas y construir paz para el futuro y qué tendría que suceder en su visión para lograrlo?” (12) acometen el uso de la violencia en diferentes formas de acción colectiva ilegal.

En este caso, las preguntas 5, 6, 7, 10, 14 y 15 implican la historización del presente, focalizadas en lo simbólico o lo material, refieren dispositivos o representaciones sociales, enfaticen el funcionamiento de prácticas o su conversión en relatos o narrativas; mientras que las preguntas 4, 11 y 12 tematizan la legitimidad del uso ilegal de la violencia por actores sociales y políticos de los cuales, se espere o no, una renuncia a ésta como en el caso de protestas, o bien en la participación de funcionarios en esquemas de gobernanza criminal; o en escala menor, en procesos no organizados de reproducción de la vida cotidiana, cuando se trata de ciudadanos que no pueden observarse como actores externos a procesos de violencia estructural o no consideran del todo ilegítima la violencia organizada, debido a la incorporación de habitus agresivos reproducidos mediante el consumo cultural.

En la comparación, es evidente que los programas están diseminados en los textos y aparecen mediante fragmentos e híbridos; no obstante, se diferencian por escalas de observación de problemas teóricos, según se orienten al análisis micro-macro, estructural-coyuntural, simbólico-material. La primera clasificación derivada de nuestro análisis es la siguiente: micro-macro 1, 9, y 13; estructural-coyuntural 2, 3, 6, 11 y 14; simbólico-material 4, 5, 7, 8, 10 y 12. Los programas se reconstruyen de la siguiente forma: I. Violencia sociocultural y anomia 4, 6, 8, 9, 10 y 13; II. Zonas grises 2, 3, 7, 8, 11 y 14 y III. Acción colectiva legal e ilegal 4, 5 y 12. Estos programas de investigación serán analizados con detalle en los siguientes apartados. Véase la Tabla 3.

Un elemento importante es que, tal como sucede en trabajos de investigación universitaria, en los cuales los autores se adscriben a paradigmas, mediante la filiación que ahorra a los lectores el debate acerca de los presupuestos paradigmáticos, el uso de hipótesis teóricas y reglas metodológicas puede comprenderse mejor como posicionamientos que dependen no sólo de trayectorias científicas en el campo de estudios, sino además de programas en las zonas dominantes de éste.

Tabla 3. Proyectos de programas de investigación en libros considerados ejemplares
Pregunta de investigaciónTeoría/MetodologíaInterpretación/Explicación
(1)“¿Por qué se mantiene unida una sociedad como la mexicana?” (16)Interdisciplinariedad“El capital social es importante porque representa un contrapeso a la ineficiencia institucional” (192).
(2)¿Por qué la mayor parte del tiempo no lo hacen? [Acerca de las prácticas violentas] (17).Archivos/Fuentes secundarias“La falta de límites claros entre lo político y lo criminal tuvieron el efecto de democratizar el acceso a los medios materiales de la violencia” (42).
(3)“Identificar los intereses de clase sustantivos que han ido definiendo el perfil y marcando los límites del nuevo Estado” (139).Etnografía“Nos encontramos ante un nuevo tipo de Estado que comenzó a gestarse durante las reformas neoliberales” (9).
(4)La rabia, apropiada o contraproducente (83).Estudios de género“Me inquieta que sus expresiones sean criminalizadas sin ningún intento de comprenderlas y me preocupa que estas protestas legítimas […] pierdan eficacia, que puedan resultar contraproducentes o que no logren articularse ni generar alianzas que las fortalezcan” (13).
(5)¿Cómo se produjo la violencia callejera? [Refiere a la rabia de anarcofeministas].Análisis político“La radicalización es producto del cierre de oportunidades de transformación de la realidad” (131).
(6) ¿Cómo se producen los ciclos de desapariciones forzadas? * Metodología mixta“Las tecnologías desaparecedoras no implican únicamente magnitudes y frecuencias, sino también extensión de capas reprimibles” (155).
(7) ¿Cómo se producen las identidades juveniles? * Etnografía“Quiebre de sentidos, de significado de las instituciones, de la ausencia del Estado y de su gobierno […] para procesar seguridad y justicia social y satisfacer las necesidades” (57).
(8) ¿La violencia ha interrumpido el proceso civilizatorio? * Larga duración/Archivos judiciales/Análisis de contenidoSí hay ciclos descivilitarios… barbarie (303).
(9)“¿Surge la violencia […] del impulso natural de destrucción o es resultado de las motivaciones del entorno en el que se crece y se desarrolla una persona?” (10)Análisis de contenido“El comportamiento violento es suma de la naturaleza intrínseca y particular de cada individuo y su interacción con el entorno inmediato” (10).
(10)“¿Por qué, cómo y para quién se habría vuelto normal esa violencia?” (382)Etnografía multilocal“Existiría un proceso de normalización de la violencia en la ruta migratoria analizada” (23).
(11)“¿Por qué entraron en guerra los cárteles cuando el país transitó de partido único a una democracia multipartidaria?” (189)Análisis político“Cuando las estructuras autoritarias empiezan a desmoronarse, la incertidumbre de la protección estatal puede desestabilizar la infraestructura del crimen” (37).
(12)“¿Cómo perciben las posibilidades de resolverlas y construir paz para el futuro y qué tendría que suceder en su visión para lograrlo?Metodología mixta“La construcción social de percepciones […] acerca de la violencia asociada al crimen organizado y acerca de las posibilidades de paz […] ocurre en un proceso compuesto” (6).
(13)“¿Cómo llega un ciudadano a dedicar parte de su tiempo a la violencia criminal?” (11)Etnografía“No existe vínculo causal entre estas dos variables y no necesariamente todos los mercados de drogas (ya sea narcotráfico o narcomenudeo) están acompañados de violencia” (23).
(14) ¿Cómo se produce el desplazamiento forzado? Etnografía multilocal“Ocurrieron en respuesta a la victimización de la población civil” (55).
(15) ¿Cómo funciona la narcomáquina? (79) Ensayo“La narcomáquina se sirve de estas cuatro formas de violencia y las combina de maneras intercambiables, como si fueran un lego” [refiere a los tipos anteriormente descritos: estructural, histórica, disciplinante y difusa].

Nota: (1) Fernández del Castillo y otros (2019); (2) Picatto (2022); (3) Lomnitz (2022); (4) Lamas (2021); (5) Illades (2022); (6) González Villarreal (2022); (7) Nateras (2016); (8) Guerra Manzo (2022); (9) Herrera Lasso y otros (2017); (10) Álvarez Velazco (2016); (11) Trejo y Ley (2022); (12) Meschoulan (2019); (13) Treviño y Atuesta (2020); (14) Durin (2019).

*Las preguntas en cursivas se han hecho explicitas con base en las descripciones de temas de cada texto.

En esas circunstancias, el aparente desorden cede a la imagen ordenada de redes discursivas caracterizadas por la pluralidad e inconmensurabilidad, tal como lo mostraremos en el siguiente apartado.

Los programas de investigación anclados a centros e institutos

En este ejercicio observamos que limitarnos a la comparación de rasgos generales de enunciados sin el análisis del sentido de los puntos de vista de los autores es limitado. Para avanzar, aunque sólo sea en un primer acercamiento a la interpretación del sentido de los datos, a continuación vamos a desarrollar un análisis más fino para mejorar nuestra descripción. Para tal efecto, proponemos imaginar que los libros y artículos, como los aquí utilizados, son productos de procesos de trabajo científico que se realiza en oficinas, estudios, congresos y conversaciones informales en centros e institutos de investigación. Latour y Wolgar (1979) dan una considerable importancia a las comunicaciones informales en la construcción social de enunciados verdaderos:

Hasta ahora contrasta enormemente la importancia central que en nuestra discusión tienen los documentos con la tendencia que tiene cierta sociología de la ciencia a subrayar la importancia de la comunicación informal en la actividad científica. Por ejemplo, se ha observado con frecuencia que la comunicación de la información científica se da predominantemente a través de canales informales en vez de formales […] eso es particularmente probable allí donde existe una red de contacto bien desarrollada, como por ejemplo, en [un colegio invisible] (Latour y Wolgar, 1979: 78-79).

En esta lógica, proponemos que estas operaciones técnicas y sociales sean consideradas un laboratorio multilocal. El laboratorio de las ciencias sociales sobre la violencia, un microcosmos social multilocalizado, asimétrico en recursos y contratos, diferenciado en centros y periferias, se reproduce por los registros de logros no secuenciales en descubrimientos determinados por la aleatoriedad de la comunicación informal de resultados preliminares entre investigadores de generaciones distintas, confrontados o aliados en clanes académicos, con totems y tabúes propios.

Ésta es una de las lecciones de la más célebre investigación antropológica sobre un laboratorio científico que describe a los investigadores como tribus (Latour y Wolgar, 1979). Desde esta perspectiva, los programas de investigación son desarrollados mediante líneas y proyectos por investigadores (actores plurales que utilizan la mayor parte de su tiempo al trabajo científico) que, conectados a redes académicas locales y globales (Wagner, 2006; Bourdieu, 2023), convierten problemas sociales en problemas teóricos y como expertos coadyuvan a la conversión de problemas sociales en problemas públicos.

Con relación a la jerarquización de axiomas e hipótesis secundarias de los programas reconstruidos formulamos las siguientes preguntas: ¿cómo, para el programa I. Violencia sociocultural como anomia, los estudios evolucionaron de preguntas acerca de los rasgos de las víctimas de feminicidio a la necropolítica contra mujeres, jóvenes y migrantes?; para el programa II. Zonas grises, ¿cómo transitamos de la crítica de la militarización de la seguridad pública a la teoría de las estatalidades y las soberanías disputadas? y, para el programa III. Acción colectiva legal e ilegal, ¿cómo transitamos del racismo contra los indígenas a las teorías de los estudios de género? Para responder a estas preguntas puede hacerse una investigación acerca de los logros científicos considerados acontecimientos discursivos, respecto de los cuales, por ahora, sólo tenemos algunas intuiciones a nuestro juicio heurísticas.

Para el programa I [Violencia sociocultural como anomia], la institucionalización de las desapariciones forzadas, la letalidad del uso de la fuerza en enfrentamientos entre agentes federales e ilegales y el reclutamiento de jóvenes para trabajar en mercados delictivos, radicalizaron los posicionamientos de las filosofías políticas postestructuralistas de la biopolítica, pero abandonamos la descripción de los rasgos de las víctimas y no emprendimos la caracterización de los perpetradores. Para el programa II [Zonas grises], las críticas de los efectos de la militarización en el régimen democrático se transformaron en observaciones más complejas del Estado en lo social, un desarrollo de la teoría del Estado ampliado y la gubernamentalización, acerca del Estado en los márgenes, los campos jurídicos y la disputa del monopolio de la violencia física legítima; mientras que para el programa III [Acción colectiva legal e ilegal], el descubrimiento del carácter relacional de la violencia social y política, de su socialización, nos ha llevado a pensar que en la victimización, los actores plurales no se agotan en sus roles de víctima o perpetrador, sino además que pueden ser, una u otra cosa, dependiendo de su posición social en los campos sociales.

¿Qué ganarían nuestros estudios si ubicamos a los actores de esta relación en sus contextos sociales?, ¿qué ganamos si una vez asumido que el Estado tiene una presencia diferenciada en los territorios, lo describimos e interpretamos como producto de centralización de prácticas de control social de otros actores no estatales, de tal forma que aparezca como un efecto de conjunto?, ¿qué puede ganar nuestro campo de estudios con observaciones orientadas por un análisis de la violencia perpetrada por actores plurales que incorporan habitus agresivos? A estas preguntas nos abocaremos en los apartados siguientes, no sin antes hacer explícita la fórmula de nuestro procedimiento general.

Los axiomas y las hipótesis secundarias de los programas de investigación

En la medida en que proponemos un ejercicio descriptivo de hipótesis jerarquizadas en axiomas e hipótesis derivadas, sólo tomaremos parte de la fórmula general de análisis y traducción utilizada por Jean Michel Berthelot (1996). Para tal efecto, Berthelot interroga: “¿Cómo proceder? Se trate de un hecho, fenómeno o un conjunto de datos construidos por el investigador, como punto de partida de su pregunta de investigación?” (Berthelot, 1996: 18). La fórmula de análisis de datos según Berthelot, implicaría lo siguiente:

Lₜ₀(X) → Lₜ₁(X)

Donde X es el documento en un contexto discursivo tomado como dato.

El uso inicial de X en el análisis puede simbolizarse mediante Lt0, y se marca como Lt1 la integración del documento como dato en el análisis que puede ser un artículo, tesis o libro. La densidad o un mayor volumen de datos para el análisis (si fuera imprescindible) implicaría que la fórmula se complejiza para quedar de la siguiente forma:

{Lₜ₀(X)}

“donde el signo {} significa conjunto de” (Berthelot, 1996: 24).

Ahora bien, el desarrollo del análisis de datos conduciría a un lenguaje de donación diferente al utilizado por los autores, de tal manera que la fórmula hasta ahora construida puede mejorarse mediante el siguiente despeje:

{L_d(X)} → {L_d1(X)}

El cual puede añadir un tercer componente en la exposición de resultados.

Dice Berthelot: “El paso simbolizado por la fórmula {Ld(X)} J {Ld1(X)} explica bien la transferencia de un orden de lenguaje a otro. De forma simultánea, esto está respaldado por una operación fundamental de concordancia, de inscripción en una lógica expositiva […] formalizada esta situación que define un tercer momento, un tercer lenguaje […] el lenguaje de exposición: (Berthelot, 1996: 31, 32).

{L_d(X)} → {L_d1(X)} → L_e(X)

En tales circunstancias, trabajamos descriptivamente en los dos primeros momentos de la fórmula y clasificamos hipótesis. Para el análisis de hipótesis establecemos la diferencia entre axiomas e hipótesis refutables para cada programa. Véase la Tabla 4.

El programa I, [La violencia sociocultural como anomia]6 desarrollado mediante contribuciones del tipo (Ae, Ag, Al, Ao) tiene los siguientes axiomas:

(1) La violencia se socializa generacionalmente.

(2) La violencia se acumula de forma contingente en cadenas y de forma intermitente en las regiones.

(3) La violencia es multidimensional y multifactorial.

El primer axioma puede desagregarse de la siguiente forma, para mostrar qué hipótesis secundarias pueden ser falsadas:

(1.1) La violencia reproduce relaciones de dominación

La violencia, como forma de poder, reproduce relaciones de dominación entre géneros, generaciones, razas, en la medida que precariza, domina y aniquila a las víctimas. En las ciencias sociales la violencia implica una relación jerárquica, de afectación, entre victimario y víctima. Esta relación episódica o rutinizada, no agota la subjetividad de los actores que asumen estas posiciones, porque se trata de actores plurales que no sólo practican la violencia, incluso pueden ser pacíficos en otros campos. Una idea de actor plural supone que la violencia sólo es una serie de prácticas de los actores que realizan otro tipo de actividades, lo que puede producir situaciones en las cuales, por transposición, se puede ser víctima en un campo social y victimario en otro. No hay víctima total.

Tabla 4. Los programas de investigación, axiomas e hipótesis secundarias en libros y artículos de revistas
*Libros**ArtículosAxiomasHipótesis
(I) Violencia sociocultural como anomia(6)1. La violencia se socializa intergeneracionalmente (4).1.1 La dominación de género se socializa mediante reproducción de roles. 1.1.1 La violencia reproduce relaciones de dominación entre los géneros: daña, precariza, domina y aniquila. 1.1.2 La violencia se resiste mediante estrategias de afrontamiento o confrontación. 1.1.3 Las instituciones de protección de derechos de las mujeres aún son muy débiles.
2. La violencia se acumula de forma contingente en cadena e intermitentemente en las regiones (6) (8) (10).2.1 Las desapariciones como violencia límite se acumulan por ciclos. 2.1.1 Las desapariciones son planificadas y organizadas. 2.1.2 La violencia contra civiles puede proceder del Estado o de redes ilegales. 2.1.3 No hay relación entre victimización y sentimiento de inseguridad. 2.2 Hay ciclos descivilizatorios regionales. 2.3 La violencia contra migrantes se normaliza.
3. La violencia es multifactorial (9) (13).3.1 La violencia se incorpora individualmente desde el contexto social. 3.1.1 Hay habitus violentos o agresivos. 3.2 No hay causalidad entre violencia y economía de las drogas.
(II) Zonas grises(6)4. Los victimarios y las víctimas se construyen sociohistóricamente (7) (8) (14).4.1 La desinstitucionalización estatal posibilita la identificación juvenil con la economía ilegal. 4.1.1 Hay relación entre territorios inseguros y letalidad. 4.1.2 La violencia erosiona el periodismo. 4.1.3 La videovigilancia afecta la privacidad y a la ciudadanía. 4.2 Hay relación entre ausencia estatal y mercados delictivos. 4.3 La victimización de civiles produce desplazamiento forzado.
5. En lo social hay un espacio liminar entre lo legal e ilegal (2) (3) (11).5.1 Hay una desregulación variable en el acceso civil a las armas. 5.2 Hay un nuevo tipo de Estado con bajas capacidades para regular la violencia. 5.2.1 Hay problemas de suministro burocrático por alta centralización de políticas de seguridad. 5.3 Hay ciclos en los cuales cambia la protección estatal y se incrementa la competencia por los mercados delictivos. 5.3.1 Las alternancias debilitan las redes de protección. 5.3.2 Los conflictos partidarios y tasas de homicidios determinan los asesinatos políticos. 5.3.3 Los conflictos partidarios determinan el grado de violencia.
(III) Acción colectiva legal e ilegal(3)6. La violencia de las protestas es un recurso político de baja legitimidad (4) (5).6.1 El uso de la violencia en las protestas deslegitima los movimientos sociales. 6.1.1 La violencia se resiste musicalmente y mediante el arte popular. 6.2 La violencia en las protestas es un recurso de grupos radicales.
7. La violencia produce reacciones individuales y organizadas orientadas a la seguridad y la paz (12).7.1 La violencia tiene una dimensión más distorsionada en los medios que en las conversaciones cotidianas. 7.2 La resistencia a la dominación de género implica silencios y negociaciones.

Nota: Los números entre paréntesis son los mismos asignados a los libros.

* En los libros aparecen axiomas e hipótesis secundarias que proceden no sólo de un programa de investigación, por lo cual, no puede identificarse automáticamente los libros como pertenecientes sólo a uno de ellos, sino que predominantemente pertenecen a uno de ellos.

* Los libros y artículos integran axiomas e hipótesis predominantemente de un programa de investigación.

(1.2) La violencia se resiste mediante estrategias de afrontamiento.

La violencia no destruye totalmente a las víctimas, salvo en caso de aniquilamiento, pero deja traumas y residuos que se incorporan individualmente. La vulnerabilidad variable a la violencia de los actores depende de la eficacia de las resistencias individuales o colectivas. Estas resistencias suponen discursos y prácticas cuyo sentido, relatos y narrativas siempre son situadas, pero pueden suponer alianzas intersectoriales y transclasistas.

(1.3) Las instituciones de protección de víctimas son débiles.

La lucha por el reconocimiento de derechos posibilita la construcción de instituciones públicas o estatales para la protección de las víctimas. El grado de institucionalización de los programas no es un proceso secuencial, sino que requiere de múltiples reformas legales, reformas institucionales, negociaciones de casos, apoyos o protocolos de atención activados, según el tipo de relación entre víctimas individuadas u organizadas.

La refutación del axioma de la socialización de la violencia implica el rechazo de su enseñanza y aprendizaje generacional y civilizatorio. Por eso, es un hecho incontrovertible si se le compara con el rechazo de las hipótesis de la reproducción de relaciones de dominación entre géneros, generaciones y razas; la existencia de casos en los cuales la violencia no se afronta y se interioriza como “natural” o mediante la comparación se demuestra que existen diferentes grados de institucionalización que dependen de los grados de conflicto o violencia regional.

El segundo axioma supone:

(2.1) Las violencias límites o extremas son planificadas y organizadas a lo largo de periodos estructurales y coyunturas.

Las violencias límite implican reflexividad, astucia y planes. La violencia episódica o instituida se “acumula” macrosocialmente, de forma no secuencial o incremental, pero supone un aprendizaje de experiencias.

(2.2) La violencia contra civiles puede proceder del Estado o de redes ilegales que practican otro tipo de estatalidades.

Para el caso de las escalas macro, la violencia organizada es centralizada por las instituciones sociales y estatales, legales e ilegales. De tal forma que pueden producirse situaciones en las cuales la población tiene que resistir múltiples violencias de actores políticos, que también son actores sociales7.

(2.3) No existe causalidad entre victimización directa o indirecta con el sentimiento de inseguridad, porque la relación de estas variables o categorías depende de las coyunturas y la complejidad de los procesos.

La negación de la acumulación de la violencia nos conduce a la descripción de momentos en los cuales aparece, no siempre en el mismo espacio regional o con la complejidad que supone la metáfora de cadena, pero sí se registran ciclos descivilizatorios regionales que normalizan la violencia contra las víctimas. Puede sostenerse, por el contrario, que las emociones son más determinantes que los cálculos de los victimarios; puede ser el caso que las redes ilegales articulen tipos de violencia que escapan a las lógicas de centralización gubernamental variable según las situaciones regionales; puede ser que, en síntesis, el sentimiento de inseguridad tenga una función de alerta y que más que un indicador de violencia sea una advertencia acerca de la desconfianza que se tiene respecto de los funcionarios estatales encargados del control social.

El axioma tercero supone:

(3.1) La violencia se incorpora a escala individual desde el contexto social, se participa individual o grupalmente del juego social de la violencia.

La idea de incorporación nos indica que lo social se aprende en las escenas de la socialización. Para nuestro propósito, cualquiera que sea el concepto que se utilice, habitus o disposiciones, nos referimos a la introyección o interiorización psicosocial que en sociología se denomina in-corporación. Esta idea de “meter al cuerpo” símbolos o figuras en el proceso de socialización nos recuerda que las trayectorias violentas tampoco son incrementalmente progresivas.

(3.2) Hay habitus violentos o agresivos.

La idea de esquemas de percepción violentos o agresivos facilita la imagen de la in-corporación y remite a un campo. La distinción analítica de habitus violentos de otros hábitos o disposiciones supone que las disposiciones incorporadas en la infancia y adolescencia se encuentran relacionadas o encadenadas y sólo pueden aislarse en la observación empírica, mediante una construcción de la violencia como campo y la descripción e interpretación de los habitus violentos, tradicionales o modernos, basados en la idea de la utilidad de la fuerza física o simbólica.

(3.3) No hay causalidad entre violencia y economía de las drogas.

Probablemente, la idea de la causalidad se construya de forma diferencial según los intereses de la descripción. Es común escuchar que el sentimiento de inseguridad no es efecto de la victimización o que la pobreza no es causa de la violencia y el delito; sin embargo, lo que estos enunciado dicen es que nuestro miedo es desproporcionado respecto de la probabilidad de experimentar la violencia social, que las relaciones de dominación y desigualdad no pueden ser denunciadas como causas de la desintegración o bien, como en el caso de la idea relativa a que no toda violencia es organizada o procede de los mercados delictivos, aunque los medios nos reproduzcan o construyan una narrativa de que todo procede de los actores criminales que no se socializaron de forma suficiente.

El programa II [Zonas grises], construido con base en trabajos del tipo (Be, Bg, Bo, Bq) tiene como base los siguientes axiomas:

(1) Los victimarios y las víctimas se construyen sociohistóricamente.

(2) En lo social hay un espacio liminar entre lo legal e ilegal.

Para el axioma (1) los estudios de campo posibilitan las siguientes hipótesis secundarias:

(1.1) La desinstitucionalización estatal posibilita la identificación juvenil con la economía ilegal.

En coyunturas de crisis estatal o de régimen político, las instituciones estatales carecen de legitimidad para el uso de la fuerza física y simbólica legítima y los actores sociales que no incorporan la autoridad estatal, o la autoridad paterna, se identifican con los grupos de actores ilegales que construyen diferencialmente, en competencia, soberanías locales o regionales como parte de una paraestatalidad. La identificación con la estructura jerárquica de estos grupos funciona como un sustituto imaginario de la familia biológica y del padre ausente en la socialización ilegal.

(1.2) Hay relación entre ausencia estatal y mercados ilegales.

De lo anterior puede inferirse que a mayor ausencia o presencia esporádica o intermitente de las instituciones sociales en el espacio social, las regiones son controladas territorialmente por los actores ilegales para el control de recursos y de la población. La configuración de mercados delictivos se incrementa allí donde no hay regulación estatal legal y legítima, donde las escasa autoridades participan del juego social de la ilegalidad con las reglas establecidas por los actores ilegales.

(1.3) La victimización de civiles produce desplazamiento forzado

Puede suponerse que la victimización de la población civil, de los actores sociales vulnerables, hombres, mujeres, jóvenes, niños, que resisten el control territorial ilegal sean constreñidos a migrar contra voluntad u obligados por amenazas y riesgos para salvar la vida o la sobrevivencia.

(1.4) Hay desregulación variable en el acceso civil a las armas

En los territorios inseguros por el control de actores ilegales el uso de las armas se incrementa tanto como se configura un mercado ilegal de éstas.

Para el axioma (2) de este programa se corresponden las hipótesis siguientes:

(2.1) Hay un nuevo tipo de Estado con bajas capacidades para regular la violencia

Los Estados tienen cambios sociohistóricos estructurales y coyunturales. Estas formas estatales pueden identificarse como regímenes estatales cuando la centralización de las relaciones de dominación legal son desbordadas por las formas ilegales de control social y político.

(2.2) Hay ciclos en los cuales cambia la protección estatal y se incrementa la competencia por los mercados delictivos

En coyunturas de crisis estatal las “zonas grises” se expanden mediante redes en las cuales participan actores sociales y estatales ilegales. Estas redes son dinámicas y se construyen como parte de procesos de corrupción institucional que tienen consecuencias para los mercados ilegales y legales. En periodos de alternancia, las alianzas entre los actores de estas redes rompen acuerdos con las consecuencias de asesinatos de candidatos o autoridades principalmente subnacionales en el campo político.

Por último, el programa III [Acción colectiva legal e ilegal], construido con trabajos como los siguientes: (C, Cd, Cf) se construye con base en dos axiomas:

(1) La violencia de las protestas es un recurso político de baja legitimidad.

(2) La violencia produce resistencias individuales y grupales orientadas a la construcción de paz.

El axioma (1) que puede desagregarse en:

(3.1) La violencia se resiste artísticamente, sobre todo mediante los graffitis y la música urbana.

(3.2) La violencia es un recurso comprensible en la resistencia de grupos radicales, pero genera otros problemas para los activistas y los militantes, como el aislamiento y la estigmatización. La violencia radical en las protestas tiene mala prensa.

El axioma (2)

(3.3) La violencia se convierte en espectáculo rentable en los medios de comunicación, mientras que en las conversaciones cotidianas adopta la forma de relatos de fuentes variables según el consumo cultural de los grupos sociales.

(3.4) La resistencia a las relaciones de dominación de género, generación y raza supone negociaciones y silencios.

Análisis de los resultados

Estos programas de investigación son tipos ideales dispersos en los artículos y libros y utilizados por los autores siguiendo el principio de la primacía del objeto. Un pluralismo teórico obliga a reconocer que no todos los objetos de conocimiento deben ser abordados desde el mismo programa de investigación, porque es posible que no existan hipótesis acerca de todos los tipos de violencia, o las existentes solo sean pertinentes para formas extremas de algunas de ellas, como en el caso de las desapariciones forzadas o feminicidios. Es un despropósito utilizar la necropolítica para toda forma de violencia, porque con ello se consigue ser más radical o teóricamente atractivo, pero poco útil en la descripción e interpretación de los sentidos de la violencia.

Ahora bien, los logros de los programas de investigación descritos pueden interpretarse como cambios teóricos, refutación, falsación de hipótesis o abandono de indicios, pero son producidos por redes que movilizan recursos financieros y técnicos de forma desigual en los centros y periferias del campo de estudio. El laboratorio funciona asimétricamente, porque la asignación de fondos y las dimensiones globales de redes académicas pasan más por los centros más consolidados y reconocidos internacionalmente por sus contribuciones teórico-metodológicas y editoriales, que por los centros periféricos del campo.

En tales circunstancias preguntanos: ¿en qué consiste el logro científico? ¿Qué problemas públicos soluciona?

La respuesta a tales preguntas puede orientarse, bajo nuestros supuestos, a la contrastación teórica y empírica de hipótesis y el reconocimiento de pares. Probablemente, el reconocimiento de la validez de las hipótesis sea un procedimiento que no siempre se acompaña de la perspectiva panorámica del campo y se produzca más a escala situacional, cuando los autores se citan para apoyar sus estudios, o bien cuando lo hacen para decir que no están de acuerdo con la hipótesis sostenida por una red, corriente o escuela, o simplemente los ignoran sin referirlos aunque sean autores de trabajos previos sobre la problemática.

En todo caso, el logro científico no es un acontecimiento macro teórico tal como una revolución científica o el cambio de paradigma, sino resultado del trabajo acumulativo que permite el progreso científico en nuestras disciplinas. Probablemente, el progreso científico de los estudios socio antropológicos sobre la violencia en nuestro país avanzaría más si se hicieran explícitos procedimientos de refutación de hipótesis, sobre todo en casos en los cuales se refutan los axiomas de un programa de investigación. Esto es improbable, en nuestra cultura académica, orientada más por el consenso y la analogía, que por la toma de posiciones teóricas.

Probablemente nuestro campo progresaría más si orientamos nuestros trabajos de investigación, al estudio de:

  1. La violencia en lo social, de la misma forma que ya se hace con lo estatal, bajo la fórmula del “estado en lo social”. En verdad que ha sido útil haber construido la violencia como una práctica específica que adopta la forma de campo, pero ahora es importante conceptuarla como intrínseca a las relaciones sociales, a procesos de modernización regional,
  2. El carácter productivo de las violencias reconfigura relaciones y subjetividades de los perpetradores y las víctimas y los grupos a los cuales pertenecen estos,
  3. Las gramáticas y regímenes determinan la agencia o las prácticas agresivas o violentas,
  4. La socialización de valores y emociones violentas en perpetradores y víctimas que pueden tener disposiciones diferenciales en campos sociales distintos.
  5. La articulación interseccional en cadena de violencias macrosociales y microsociales, en perpetradores y víctimas como parte de la individuación de la socialización violenta.

En esta empresa puede ser de utilidad el uso de la perspectiva disposicional y contextualista basada en método biográfico. La investigación de lo macro en lo micro a escala individual, no debería asumirse como opuesta a la observación de macroestructuras, pero si deseamos avanzar en el conocimiento más detallado de cómo funcionan los mecanismos de la violencia, es necesario seguir los itinerarios de los actores y comprender sus puntos de vista acerca de cómo han seleccionado disposiciones del pasado en el contexto presente. La idea de actores plurales que no se reducen a prácticas violentas proporciona una idea menos simple de la subjetividad de los actores, que no se agotan en un tipo de agencia y cuyas prácticas violentas tienen efectos para la reproducción de los grupos, organizaciones e instituciones, en las cuales interactúan con otros actores violentos o las propias víctimas.

La respuesta acerca de los efectos de nuestras investigaciones depende de muchas variables, entre las cuales se encuentra el tipo de metodología utilizada, la comunicación de resultados, el establecimiento de alianzas entre redes académicas y convenios interinstitucionales. En el mejor de los casos, las convocatorias de fondos hacen algo más que posicionar una corriente teórica y establecen desde el principio metodologías colaborativas y nuevos diálogos entre saberes científicos y populares; sin embargo, el diálogo de saberes aún se conceptúa como un posicionamiento epistemológico de construcción de conocimiento y no se imagina como un tipo de acción pública orientada sustantivamente a la solución de problemas sociales.

Entre los principales retos de nuestro laboratorio se encuentra la reparación , según cada caso, de los cortoscircuitos entre los centros e institutos de investigación con las oficinas gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil. El diálogo de saberes no puede ser imaginado como disolución del saber experto en los informes técnicos de proyectos; de la misma forma que se espera que la apertura al diálogo de los investigadores al saber popular sea una escucha activa simétrica, el cual conceda que los actores sociales sean reflexivos y críticos y se tomen muy en serio sus justificaciones morales.

Conclusiones

Este trabajo describió programas de investigación dominantes en el campo de estudios sobre la violencia diseminados en artículos científicos y libros académicos.

Para tal efecto, utilizamos el concepto de programa de investigación, entendido como conjunto de hipótesis que funcionan como axiomas e hipótesis refutables, así como reglas de lo que se puede hacer con algunos proyectos.

En su conjunto, la unidad de análisis está lejos de referirse a todos los trabajos que abordan el objeto publicado sobre el tema; sin embargo, los trabajos incluidos son representativos de lo que se produce en diversos centros de investigación del país que, siguiendo la metáfora de un laboratorio, consideramos ejemplares, respecto de otros trabajos no incluidos en la muestra.

El trabajo describe cómo se configuran las hipótesis de los programas de investigación. Estos programas no siempre son seguidos en su totalidad o no siempre se sigue sólo uno de ellos en los artículos y textos; sin embargo, la descripción muestra cómo existen axiomas compartidos por los expertos que no son refutados en sus trabajos específicos.

De igual forma puede observarse que en el desarrollo de los programas se pone más énfasis en las metodologías que en las teorías, que se utiliza más el análisis político y la etnografía.

En tales circunstancias, mostramos las principales líneas de investigación acometidas en el campo y sugiere líneas futuras de trabajo a partir de esta descripción como una línea base. Para nosotros sería importante que este tipo de análisis fueran puestos a prueba mediante estudios de corte etnográfico en centros regionales de investigación a escala micro, porque allí pueden encontrarse mejores indicios de la dinámica del campo de las ciencias sociales y estudios acerca de la violencia y nuestras contribuciones para atemperarla, como decía Foucault, “¿Cómo mantener un tipo de criminalidad, digamos el robo, dentro de límites que sean social y económicamente aceptables y alrededor de una media que se considere, por decirlo de algún modo, óptima para un funcionamiento social dado?” (Foucault, 2008: 17).

Anexo I. Los artículos por programa de investigación

* Los artículos referidos se encuentran en las revistas consideradas en la muestra.

I. Violencia sociocultural y anomia

II. Zonas grises

III. Acción Colectiva legal e ilegal

Notas

  1. 1.Existe un punto de vista sobre la militarización que considera su implementación como un proceso homogéneo, que afecta de la misma manera a grupos sociales y políticos, y que pone énfasis en las continuidades más que en las discontinuidades de la presencia militar en diversas áreas de la administración pública y la seguridad. Para distanciarnos de este enfoque, sostenemos que es importante analizar esta reorganización de la presencia militar en el Estado desde un punto de vista situado; es decir, partiendo de un enfoque regional, considerando que la relación entre actores militares y diferentes grupos sociales va más allá del uso de la represión violenta, y que el uso de las fuerzas armadas en el periodo actual está más orientado al aseguramiento de infraestructura pública y a la administración de algunas nuevas empresas de tipo público, más que a la represión de opositores o al control de drogas, usos dominantes del Ejército en ciclos anteriores (Zavaleta, 2023: 27-28).
  2. 2.La referencia al contexto social en el cual se producen estos discursos nos recuerda que no hay autonomía de la producción discursiva respecto de otros campos sociales, pero también advierten que los discursos no son construcciones arbitrarias de puntos de vista relativos o expresiones mecánicas de procesos sociales y políticos complejos. Es verdad que la autonomía del campo del discurso epistemológico es una ilusión, pero hay una autonomía relativa de la dinámica de este resultado de la especialización disciplinaria y los programas de investigación que siempre mantiene una pretensión de validez respecto de un referente empírico.
  3. 3.Este trabajo se focaliza en los tipos de violencia referidos por los artículos de la unidad de análisis; sin embargo, reconoce que existen otras violencias en la sociedad mexicana respecto de las cuales han escrito otros ensayos y trabajos en publicaciones diferentes a las consideradas como parte de nuestra muestra.
  4. 4.En estos años se produjo un giro antropológico en el campo de estudios sobre la violencia orientado por el trabajo etnográfico, a pesar de las enormes dificultades que representa el trabajo de campo en entornos violentos. Respecto de este punto, el trabajo etnográfico se acompañó de una reflexión acerca de los riesgos que la investigación de la violencia representa y los protocolos necesarios para garantizar la seguridad de equipos de investigación y actores sociales participantes en estas investigaciones.
  5. 5.Estas preguntas podrían problematizarse en otro artículo como cuestiones derivadas de la teoría general que muchas veces acompañan a los artículos. Asimismo, interrogan acerca de cómo se incorporan las formas de violencia experimentadas por los actores sociales y políticos, es decir, cómo son aprendidas en la socialización, pero sólo en ciertas situaciones, que nos obligan a reconocer que el uso de la violencia como recurso es episódico y selectivo en las trayectorias plurales de éstos.
  6. 6.Las siglas corresponden a los artículos clasificados en el anexo I al final del trabajo.
  7. 7.En este trabajo partimos del concepto weberiano de Estado entendido como monopolio de la violencia física legítima para ponderar los logros relativos a la heterogeneidad estatal de los autores que se refieren a esta dimensión de la vida social en México.

Semblanzas de los autores

José Alfredo Zavaleta. Doctor en Sociología, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, Universidad Veracruzana. Líneas de investigación: Sociología de la violencia regional.

Erick Alfonso Galán. Doctor en Ciencias Sociales, Mención Sociología, por FLACSO México (2015). CONAHCYT - Universidad Veracruzana. Líneas de investigación: Acción colectiva, movimientos sociales, violencia.

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  65. 65.Martínez Ortega y Hernández (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código At; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  66. 66.Evangelista García (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código Au; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  67. 67.España Paredes (2019). Referencia incluida en el Anexo I con el código Av; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  68. 68.Ramírez Sánchez (2019). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aw; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  69. 69.Pérez Aguirre (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Ax; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  70. 70.Ortiz Ruiz y Díaz (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aab; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  71. 71.Ramírez Lira (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aac; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  72. 72.Triana Sánchez (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aad; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  73. 73.Izcara Palacios y Andrade (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aae; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  74. 74.Salazar Rebolledo (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aaf; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  75. 75.Ramírez de Garay y Pérez (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aag; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  76. 76.Vilalta (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aah; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  77. 77.Meneses Reyes y Quintana (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aai; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  78. 78.Martínez (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aaj; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  79. 79.Carrillo Sagástegui (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aak; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  80. 80.Monárrez Fragoso (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aal; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  81. 81.Raby (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aam; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  82. 82.Gayol (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aan; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  83. 83.Bejarano Romero (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aañ; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  84. 84.Ramírez Sánchez (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Ay; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  85. 85.Zermeño (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Az; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  86. 86.Maldonado (2019). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aaa; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  87. 87.Guerra Manzo (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aao; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  88. 88.Vázquez Valdez (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aap; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  89. 89.Arguello Cabrera (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aaq; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  90. 90.Fuerte Celis (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aar; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  91. 91.Gutiérrez Gamboa (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aas; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  92. 92.Willers (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aat; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  93. 93.Vargas Urías (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aau; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  94. 94.Guerra (2019). Referencia incluida en el Anexo I con el código Aav; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  95. 95.Niño Martínez y Osorio (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Ba; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  96. 96.Hernández (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bb; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  97. 97.Barrios Medina (2019). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bc; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  98. 98.Nateras González y Valencia (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bd; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  99. 99.Ordóñez (2019). Referencia incluida en el Anexo I con el código Ca; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  100. 100.Arteaga Botello (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Be; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  101. 101.Ribeiro (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bf; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  102. 102.Ansolabehere y Vázquez (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bg; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  103. 103.Velázquez García (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bh; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  104. 104.De Oliveira (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bi; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  105. 105.Contreras Velazco (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bj; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  106. 106.Rivera (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bk; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  107. 107.Zebadúa Carbonell (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bl; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  108. 108.Llanos (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bm; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  109. 109.Ortiz y Vázquez (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bn; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  110. 110.Silva Forné (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bo; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  111. 111.Cardona (2018). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bp; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  112. 112.Trejo y Ley (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bq; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  113. 113.Correa Cabrera (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Br; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  114. 114.Arjona y De la Calle (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bs; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  115. 115.Hernández Huerta (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bt; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  116. 116.Fernández (2021). Referencia incluida en el Anexo I con el código Bu; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  117. 117.Villarreal Martínez (2016). Referencia incluida en el Anexo I con el código C; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  118. 118.Bautista y Salguero (2020). Referencia incluida en el Anexo I con el código Cb; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  119. 119.Higuera Bonfil (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código Cc; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  120. 120.Silva Londoño (2017). Referencia incluida en el Anexo I con el código Cd; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  121. 121.Hincapié (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código Ce; el original no desarrolla los datos bibliográficos.
  122. 122.López Leyva (2015). Referencia incluida en el Anexo I con el código Cf; el original no desarrolla los datos bibliográficos.