Resumen
Donde no hay seguridad ni estabilidad, difícilmente puede construirse la paz. El objetivo de esta investigación es analizar de qué manera la violencia económica influye u obstaculiza la educación, el desarrollo académico y la capacidad de los estudiantes para desenvolverse en una cultura de paz. El estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo y no experimental, con una muestra no probabilística por conveniencia. Se aplicó una encuesta en línea de 20 preguntas a 139 estudiantes de la Licenciatura en Negocios y Mercadotecnia. El marco teórico aborda la violencia económica como toda acción u omisión que afecta la supervivencia económica de una persona, al limitar su acceso a recursos, bienes o ingresos, generando dependencia. En el ámbito educativo, esta problemática impacta negativamente en el desempeño académico, al generar condiciones emocionales y personales adversas que pueden derivar en bajo rendimiento o incluso deserción escolar. Los resultados muestran que el 50% de los estudiantes combina estudio y trabajo. Asimismo, el 23% ha experimentado control económico por parte de familiares o parejas, siendo una situación frecuente en el 11.8% de los casos. Además, al 14.4% se le han negado recursos económicos para continuar sus estudios, mientras que el 22.3% percibe que esta forma de violencia ha limitado sus oportunidades académicas. De igual manera, el 12.9% reporta haber recibido apoyo económico condicionado a obediencia o favores. En conclusión, la violencia económica constituye una realidad presente en la vida de los jóvenes universitarios, afectando su bienestar integral y su capacidad de desarrollarse en un entorno de paz. Resulta fundamental fortalecer estrategias de orientación y apoyo psicológico que permitan a los estudiantes enfrentar estas situaciones y promover entornos educativos libres de violencia.
Abstract
Where there is neither security nor stability, peace can hardly be achieved. The objective of this research is to analyze how economic violence influences or hinders students’ education, academic development, and their ability to live within a culture of peace. The study was conducted using a quantitative, descriptive, and non-experimental approach, with a non-probabilistic convenience sample. An online survey consisting of 20 questions was administered to 139 students from the Bachelor’s Degree in Business and Marketing. The theoretical framework defines economic violence as any action or omission that affects economic survival by limiting access to resources, goods, or income, thereby creating dependency. In the educational context, this issue negatively impacts academic performance by generating adverse emotional and personal conditions, which may lead to low achievement or even school dropout. The results show that 50% of the students both study and work. Additionally, 23% have experienced financial control by a family member or partner, with 11.8% reporting that this occurs frequently. Furthermore, 14.4% have been denied financial resources for their university studies, while 22.3% feel that economic violence has limited their academic opportunities. Likewise, 12.9% report having received financial support conditioned on obedience or favors. In conclusion, economic violence is a reality affecting university students, undermining their overall well-being and their ability to develop within a culture of peace. It is essential to strengthen guidance and psychological support strategies to help students cope with these situations and to promote educational environments free from violence.
Introducción
Dentro de los ocho ámbitos de la UNESCO para promover una cultura de la paz, el primer ámbito de acción es por medio de la educación, mediante la solución pacífica de los conflictos y la no violencia y el segundo ámbito promueve el desarrollo económico y social sostenible mediante la reducción de las desigualdades económicas y sociales. Es por ello por lo que la presente investigación aborda un tema modular para el desarrollo académico de los jóvenes de la licenciatura de Negocios y Mercadotecnia de la Universidad Tecnológica de Cancún y de todos los jóvenes estudiantes que es la violencia económica, uno de los siete tipos de violencia reconocidas por el GEAVIG Quintana Roo que en su definición nos dice que la violencia económica se refiere a cualquier acción u omisión que afecte la supervivencia económica de una persona, limitando su acceso a recursos, bienes o ingresos, y buscando generar dependencia económica. La violencia en todas sus formas es rechazada en la cultura de paz, ya que va en contra de los valores, actitudes y comportamientos que promueve. La cultura de paz busca prevenir los conflictos mediante el diálogo, la cooperación y el respeto a los derechos humanos, incorpora un ideal primordial para la edificación de sociedades justas y equitativas. La violencia puede ser física, sexual, psicológica, económica o sociocultural. Los perpetradores pueden ser miembros de la familia, de la comunidad, y aquellos que actúan en nombre de instituciones culturales, religiosas, o de estado (Ward, 2002, citado en Castro, 2012: 27). La violencia económica es una forma de agresión que busca limitar o controlar los recursos financieros de una persona, afectando directamente su capacidad de satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia.
Uno de los inconvenientes menos visibilizados para el desarrollo de una cultura de paz es la violencia económica, una forma de agresión silenciosa pero real, que limita el bienestar, la autonomía y el proyecto de vida de los estudiantes.
En este sentido, el presente artículo explora cómo la violencia económica se manifiesta entre los jóvenes universitarios de la carrera de Negocios y Mercadotecnia en una Universidad Tecnológica, afectando su desarrollo académico, emocional y social. A través del análisis de esta problemática, se busca evidenciar cómo las desigualdades económicas, la precarización del entorno y las barreras financieras se convierten en mecanismos de exclusión que dificultan el ejercicio pleno de la ciudadanía y la construcción de entornos universitarios pacíficos, equitativos e inclusivos.
Planteamiento del problema: En México, 6 de cada 10 mujeres adolescentes de entre 15 y 17 años han sufrido al menos un incidente de violencia –emocional, física, sexual o económica– a lo largo de su vida. (INEGI, 2016) En la educación superior en México, la desigualdad económica sigue siendo un factor muy importante que influye en el poder tener acceso, permanencia y éxito académico de los estudiantes universitarios para lograr concluir sus estudios A pesar de los avances que se han tenido en el país en cuanto al acceso a la educación universitaria, persisten condiciones generales que limitan la igualdad de oportunidades, en especial en aquellos jóvenes que dependen económicamente de sus familias, parejas o de terceros. En este contexto, la violencia económica –entendida como el control, restricción o negación de recursos financieros– puede ser una problemática poco visibilizada en el ámbito educativo, pero con consecuencias significativas en el desarrollo académico y personal del estudiantado (INMUJERES, 2023).
La violencia económica no solo la encontramos en situaciones de pareja, sino también dentro de las dinámicas familiares donde el acceso a recursos puede estar condicionado a la obediencia y cumplimiento de expectativas, creando relaciones de dependencia y control económico. Esta situación puede afectar directamente la autonomía de los estudiantes, limitar su capacidad de tomar decisiones y obstaculizar su desempeño académico. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2022), alrededor del 20% al 25% de jóvenes en América Latina ha experimentado algún tipo de control económico, lo que evidencia la importancia de este fenómeno en la región.
En la etapa universitaria, la falta de recursos económicos puede generar dificultades para cubrir necesidades básicas como transporte, materiales escolares, alimentación o acceso a tecnologías, lo cual incrementa el riesgo de bajo rendimiento académico y deserción escolar. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2022), los factores económicos representan una de las principales causas de abandono escolar en el nivel superior, lo que pone de manifiesto la necesidad de analizar con mayor profundidad las condiciones que inciden en este fenómeno. Asimismo, la Secretaría de Educación Pública (2025) señala que, aunque se han implementado programas de apoyo y becas, aún existen brechas significativas que afectan la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo. Cuando los jóvenes universitarios se encuentran con estas dificultades económicas, también pierden la paz y estabilidad emocional.
Particularmente en ciudades como Cancún, Quintana Roo, donde existen oportunidades económicas con desigualdades sociales, resulta importante analizar cómo estas situaciones impactan a estudiantes de las universidades tecnológicas. Si bien las universidades pueden ofrecer mayores niveles de conectividad y acceso a recursos, no garantizan condiciones equitativas e igualitarias para todos los estudiantes universitarios, especialmente aquellos que enfrentan situaciones de vulnerabilidad económica o dependencia financiera.
En este sentido, el problema a tratar dentro de la investigación radica en comprender de qué manera la violencia económica influye en la experiencia académica de los estudiantes universitarios, afectando variables como el rendimiento, la participación en actividades extracurriculares, la salud emocional, la paz y la intención de abandono escolar. A pesar de su relevancia, este tipo de violencia ha sido escasamente abordado en estudios educativos, lo que limita la generación de estrategias institucionales efectivas para su prevención y atención.
Por lo tanto, resulta fundamental analizar la prevalencia y el impacto de la violencia económica en estudiantes universitarios, con el fin de encontrar evidencia que contribuya al diseño de políticas educativas más inclusivas, programas de apoyo integral y acciones orientadas a fortalecer la equidad y la cultura de paz en los entornos educativos. Este enfoque permitirá no solo visibilizar una problemática emergente, sino también proponer soluciones que favorezcan el desarrollo académico y personal de los jóvenes universitarios.
En el contexto de las Universidades Tecnológicas, donde una proporción significativa de la matrícula está compuesta por estudiantes-trabajadores (50% en el presente estudio), la presente investigación se justifica por la necesidad de visibilizar y analizar la violencia económica como un factor que incide en la trayectoria académica de los estudiantes universitarios, particularmente en ambientes donde las condiciones socioeconómicas influyen de manera directa en el acceso, permanencia y desempeño dentro de la educación superior. Aunque tradicionalmente los estudios sobre deserción escolar han enfatizado variables como el rendimiento académico o las condiciones institucionales (Peralta et al., 2020), existe una poca atención hacia las situaciones de control económico que pueden afectar la autonomía y bienestar del estudiantado, lo que evidencia un vacío en el que esta investigación busca contribuir a subsanar.
En el entorno de nuestro país y nuestro estado, donde una parte significativa de estudiantes universitarios depende económicamente de sus familias o parejas, resulta fundamental comprender cómo estas relaciones pueden convertirse en espacios de vulnerabilidad cuando el acceso a recursos es condicionado o restringido por ellos. La violencia económica, al manifestarse a través del control del dinero o la negación de recursos, puede generar estrés, ansiedad y limitaciones en la toma de decisiones, impactando de manera negativa en el rendimiento académico y en la continuidad de los estudios, así como generar situaciones que ponen en peligro la paz y tranquilidad de los jóvenes. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2022), las desigualdades económicas en América Latina continúan siendo un obstáculo para el desarrollo educativo, lo que refuerza la importancia de analizar estos fenómenos desde una perspectiva integral.
Asimismo, la importancia de este estudio radica en su colaboración al análisis de la equidad educativa, que se puede entender como la garantía de condiciones justas para que todos los estudiantes en la universidad puedan desarrollarse plenamente. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2022), los factores económicos representan una de las principales causas de abandono escolar en el nivel superior, lo que pone de manifiesto la necesidad de generar evidencia real que permita diseñar estrategias de intervención más efectivas. En este sentido, la investigación aporta datos específicos de una población estudiantil en una universidad tecnológica, lo que permite contextualizar el fenómeno en un entorno real y contribuir al conocimiento aplicado.
Por otro lado, esta investigación también adquiere relevancia social, ya que sus resultados pueden servir como base para el diseño de políticas institucionales orientadas a la prevención de la violencia económica y al fortalecimiento del bienestar estudiantil. La Secretaría de Educación Pública (2025) ha señalado la importancia de implementar programas de apoyo que favorezcan la permanencia escolar; sin embargo, estos esfuerzos requieren ser complementados con diagnósticos más específicos que consideren las distintas dimensiones de la vulnerabilidad estudiantil.
Además, el estudio contribuye a la promoción de una cultura de paz en los entornos educativos, al abordar una forma de violencia que, aunque menos visible, tiene efectos significativos en la vida de los jóvenes. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2024) destaca que la educación inclusiva y equitativa es fundamental para el desarrollo sostenible, lo que implica no solo garantizar el acceso, sino también crear condiciones que favorezcan el bienestar integral de los estudiantes.
En síntesis, la investigación se justifica por su aporte teórico, al ampliar el conocimiento sobre la violencia económica en el ámbito educativo; por su relevancia práctica, al generar información útil para la toma de decisiones institucionales; y por su impacto social, al contribuir a la construcción de entornos educativos más equitativos e inclusivos. De esta manera, se busca no solo comprender el fenómeno, sino también proponer bases para su atención y prevención en beneficio de la comunidad estudiantil.
Objetivo general: El objetivo primordial de esta investigación es examinar de qué forma la violencia económica influye u obstaculiza la educación, desarrollo académico y capacidad para vivir en una cultura de paz de los estudiantes. En este sentido, se busca analizar de manera integral las dimensiones económicas, sociales y académicas que intervienen en este suceso, con el propósito de generar evidencia experimental que contribuya a la comprensión de sus efectos y a la formulación de estrategias orientadas a mejorar las condiciones educativas y el bienestar del estudiantado en contextos universitarios. Objetivos específicos: Identificar el nivel de afectación que tiene la violencia económica en los estudiantes universitarios. Evaluar cómo la violencia y dependencia económica afectan la toma de decisiones académicas y personales de los jóvenes universitarios. Reconocer de qué manera la falta de seguridad financiera actúa como obstáculos que impiden a los jóvenes universitarios participar y desarrollarse plenamente en entornos de paz y equidad social. Asimismo, estos objetivos permiten estructurar el análisis desde una perspectiva diferente, facilitando la identificación de relaciones entre variables clave y el diseño de propuestas que promuevan la equidad, la inclusión y la construcción de una cultura de paz en el ámbito educativo superior. Marco teórico: El presente marco teórico tiene como finalidad sustentar conceptualmente la investigación realizada que se centra en la violencia económica y la paz y el impacto que tiene en los estudiantes universitarios, particularmente en su desarrollo académico, bienestar emocional y permanencia en la educación superior. A partir de las palabras clave: violencia económica, cultura de paz, estudiantes universitarios, dependencia económica, desigualdad socioeconómica y deserción académica, se construye una base teórica que permite comprender la dinámica del estudio desde diferentes perspectivas.
Marco teórico
En este sentido, la educación superior no solo representa un espacio de formación académica, sino también un entorno donde convergen factores sociales, económicos y culturales que inciden en la trayectoria de los estudiantes. La violencia económica, aunque menos visible que otras formas de violencia, constituye un elemento que puede afectar profundamente la autonomía, la toma de decisiones, las oportunidades de desarrollo de los jóvenes y, asimismo, la cultura de paz.
Violencia económica: La primera palabra clave para nuestro estudio de investigación es la violencia económica, que se define como una forma de control que limita el acceso de una persona a recursos financieros, con el objetivo de generar dependencia y ejercer poder sobre ella (Instituto Nacional de las Mujeres [INMUJERES], 2023). Este tipo de violencia puede manifestarse mediante la restricción del dinero, la negación de recursos necesarios o la imposición de condiciones para acceder a ellos, afectando la autonomía y el bienestar de las personas.
En el contexto de los estudiantes universitarios que en nuestra muestra son estudiantes de una Universidad Tecnológica, la violencia económica puede provenir tanto de relaciones de pareja como del entorno familiar, especialmente cuando los jóvenes dependen económicamente de terceros. Esta dependencia puede traducirse en situaciones donde el acceso a recursos está condicionado a comportamientos específicos, lo que limita la libertad individual y puede generar estrés, ansiedad y afectaciones en el desempeño académico.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2022), la violencia económica forma parte de las desigualdades estructurales presentes en América Latina, donde las brechas de ingreso y acceso a oportunidades continúan reproduciendo relaciones de poder desiguales. Es por ello por lo que, aunque es uno de los tipos de violencia menos visibilizado, juega un papel también muy importante que debe ser considerado para su estudio y poder ser abordado para crear estrategias que ayuden a su erradicación. Este tipo de violencia se encuentra oculto en las estructuras sociales, las políticas y económicas de las sociedades, haciéndose evidente cuando existe incapacidad por parte de los gobiernos para cubrir las necesidades básicas de su población, no se respetan los derechos humanos básicos, o no se permite que la ciudadanía se exprese o participe libremente.
Frecuentemente la presencia de violencia estructural no es percibida como tal o es invisibilizada por la violencia cultural, e incluso logra hacerla parecer como algo natural y/o inevitable.
Dependencia económica en estudiantes universitarios. Otra palabra clave cuando se estudia la violencia económica a abordar es la dependencia económica: una condición común entre estudiantes universitarios, especialmente en países en desarrollo, donde los jóvenes suelen depender de sus familias para cubrir gastos educativos y personales. Esta situación, aunque esperada en ciertas etapas de la vida, puede convertirse en un factor de vulnerabilidad cuando se combina con prácticas de control económico.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2022), una proporción significativa de los estudiantes en México y en el estado de Quintana Roo no cuenta con ingresos propios suficientes, lo que los obliga a depender de apoyos familiares o institucionales como becas de diversos tipos. Esta dependencia puede limitar su capacidad de decisión y aumentar su exposición a situaciones de violencia económica.
Asimismo, la teoría del capital humano de Robert E. Lucas Jr. (1988) destaca que la educación es un factor clave para el crecimiento económico, lo que implica que cualquier obstáculo que limite el acceso o permanencia en la educación superior tiene consecuencias no solo individuales, sino también sociales.
Desigualdad socioeconómica y educación superior. La desigualdad socioeconómica es uno de los principales factores que afectan el acceso y la permanencia en la educación superior. Esta desigualdad se manifiesta en diferencias en el ingreso, acceso a recursos, calidad educativa y oportunidades de desarrollo, lo que genera brechas significativas entre estudiantes de distintos niveles académicos.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2024), la equidad en la educación implica no solo garantizar el acceso, sino también proporcionar las condiciones necesarias para que todos los estudiantes puedan desarrollarse plenamente. Sin embargo, en muchos contextos, las limitaciones económicas dificultan la participación en actividades académicas y extracurriculares, afectando el desarrollo integral del estudiante.
En México, la desigualdad socioeconómica se refleja en la distribución del ingreso y en las oportunidades educativas disponibles, lo que impacta directamente en la trayectoria académica de los estudiantes. Aquellos con mayores recursos tienen más probabilidades de acceder a mejores condiciones educativas, mientras que los estudiantes en situación de vulnerabilidad enfrentan mayores obstáculos.
Violencia económica y deserción académica. La deserción académica es un fenómeno complejo que responde a diferentes factores, entre los cuales los aspectos económicos ocupan un lugar muy importante. La falta de recursos puede obligar a los estudiantes de los diferentes niveles académicos a abandonar sus estudios o a postergarlos, afectando su desarrollo profesional y sus oportunidades futuras.
Según la Secretaría de Educación Pública (2025), los factores económicos representan una de las principales causas de abandono en la educación superior en México. En este contexto, la violencia económica puede intensificar este riesgo al limitar el acceso a recursos básicos y generar condiciones de inestabilidad. Diversos estudios han señalado que la deserción no solo implica la salida del sistema educativo, sino también consecuencias sociales y económicas a largo plazo, tanto para los individuos como para la sociedad. La pérdida de capital humano y la reducción de oportunidades laborales son algunos de los efectos asociados a este fenómeno.
Cultura de paz en el ámbito educativo. La cultura de paz se define como un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que promueven la convivencia armoniosa, la equidad y la resolución pacífica de conflictos (UNESCO, 2024). En el ámbito educativo, la promoción de una cultura de paz implica la creación de entornos inclusivos, equitativos y libres de violencia.
La violencia económica, al ser una forma de violencia estructural, representa un obstáculo para la construcción de una cultura de paz en las instituciones educativas. La existencia de desigualdades y prácticas de control económico puede generar conflictos, afectar el bienestar emocional de los estudiantes y limitar su participación en la comunidad académica.
Por ello, resulta fundamental que las universidades implementen estrategias orientadas a la prevención de la violencia económica, así como programas de apoyo que fortalezcan la equidad y el bienestar estudiantil. Estas acciones contribuyen no solo a mejorar el desempeño académico, sino también a formar ciudadanos comprometidos con la justicia social y la convivencia pacífica.
Impacto en el desarrollo académico y personal. La interacción entre violencia económica, dependencia financiera y desigualdad socioeconómica tiene un impacto directo en el desarrollo académico y personal de los estudiantes. Las limitaciones económicas pueden afectar la concentración, la motivación y la participación en actividades educativas, así como generar estrés y ansiedad. Además, la imposibilidad de acceder a recursos como materiales, transporte o tecnología puede limitar las oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional. En este sentido, la violencia económica no solo afecta el presente académico del estudiante, sino también su futuro laboral y su calidad de vida.
En conjunto, los conceptos abordados permiten comprender que la violencia económica en estudiantes universitarios es un fenómeno complejo que se encuentra interrelacionado con la dependencia económica, la desigualdad socioeconómica y la deserción académica. Asimismo, su análisis resulta fundamental para promover una cultura de paz en los entornos educativos y garantizar condiciones equitativas para el desarrollo integral del estudiantado.
La evidencia teórica sugiere que, aunque la educación superior representa una oportunidad de movilidad social, esta puede verse limitada por factores estructurales que requieren ser atendidos mediante políticas públicas e intervenciones institucionales. En este sentido, la presente investigación se posiciona como un aporte relevante para la comprensión y atención de esta problemática en el contexto universitario mexicano.
Método
El presente estudio se enmarca en un diseño cuantitativo, descriptivo y no experimental, esta investigación nos permitió utilizar herramientas estadísticas para medir y describir las características de nuestro fenómeno de estudio en el contexto natural de los estudiantes universitarios, sin manipular variables orientado a explorar la prevalencia y el impacto de la violencia económica sin manipulación de variables. Este enfoque metodológico resulta pertinente debido a que permite obtener evidencia empírica objetiva, facilitando la sistematización de los datos y su posterior interpretación bajo criterios científicos, lo cual fortalece la validez y confiabilidad de los resultados obtenidos. Asimismo, se privilegia la observación de los fenómenos tal como ocurren en la realidad, evitando sesgos derivados de intervenciones externas.
La población objetivo estuvo conformada por 139 estudiantes del 5° y 10° cuatrimestre, de la Licenciatura en Innovación de Negocios y Mercadotecnia de una universidad tecnológica en Cancún, Quintana Roo, México. Se seleccionó mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, con una muestra de acuerdo con el acceso, la disponibilidad de los estudiantes de formar parte de la muestra con participación voluntaria y consentimiento informado, garantizando anonimato y ética conforme a la Norma Oficial Mexicana NOM-012-SSA3-2012. Este tipo de muestreo, aunque no permite generalizaciones absolutas, resulta adecuado para estudios exploratorios donde se busca comprender tendencias y comportamientos específicos dentro de un contexto delimitado, priorizando la viabilidad y accesibilidad de la información.
La recolección de datos se realizó mediante un cuestionario estructurado de fuente propia, aplicado en línea (Google Forms) durante el año 2025, con una tasa de respuesta del 100%. El instrumento consta de 20 preguntas cerradas (escala Likert de 5 puntos y dicotómicas), diseñadas para medir variables clave: prevalencia de violencia económica (control financiero, negación de recursos), impactos emocionales (ansiedad, aislamiento) y académicos (limitaciones en oportunidades, riesgo de deserción). El uso de herramientas digitales facilitó la recolección eficiente de datos, así como el resguardo organizado de la información, permitiendo un análisis más ágil y preciso.
Las preguntas realizadas fueron: ¿Qué edad tienes? ¿Cuál es tu género? ¿Cuál es tu nivel socioeconómico aproximado? ¿Trabajas y estudias al mismo tiempo? ¿Has experimentado alguna vez que un familiar o pareja controle tu dinero o recursos económicos? ¿Con qué frecuencia ocurre esto (experimentado alguna vez que un familiar o pareja controle tu dinero o recursos económicos)? ¿Te han negado acceso a dinero o recursos económicos necesarios para tus estudios universitarios? ¿Sientes que la violencia económica ha limitado tus oportunidades académicas (por ejemplo, comprar materiales, pagar transporte, alimentos, etc.)? ¿Consideras que la violencia económica afecta tu salud emocional o mental? ¿Has tenido que dejar o postergar estudios por falta de recursos económicos? ¿Recibes algún tipo de apoyo económico externo (becas, ayuda familiar, trabajo)? ¿Has sentido presión económica para contribuir al ingreso familiar mientras estudias? ¿Alguien de tu entorno familiar ha restringido tu apoyo económico a cambio de obediencia o favores? ¿Has dejado de participar en actividades extracurriculares por motivos económicos? ¿Tienes acceso constante a internet y dispositivos para tus estudios? ¿La situación económica ha influido negativamente en tu rendimiento académico? ¿Sientes que tienes las mismas oportunidades de desarrollo que otros compañeros con mayor estabilidad económica? ¿Has considerado abandonar la universidad por razones económicas? ¿Has recibido orientación o apoyo psicológico relacionado con tu situación económica? Todas ellas desarrolladas con el objetivo de conocer desde los diferentes puntos antes mencionados cómo la violencia económica afecta o resulta un desafío para los jóvenes universitarios en el desarrollo diario de sus actividades académicas y su vida dentro y fuera de la universidad. La estructuración de estas preguntas responde a un enfoque integral que permite analizar el fenómeno desde múltiples dimensiones, proporcionando una visión holística del problema.
Los datos obtenidos mediante la encuesta se analizaron con estadística descriptiva (frecuencias, porcentajes, medias y tablas de contingencia). Esta aproximación cuantitativa proporciona datos precisos y representativos para identificar la influencia relativa de cada dimensión y determinar el nivel de impacto en el desarrollo académico y la cultura de paz. Así, se fundamentan conclusiones sólidas que orientan políticas educativas, programas de apoyo psicológico y estrategias contra la violencia económica en entornos universitarios. De esta manera, el análisis estadístico no solo permite describir el fenómeno, sino también generar evidencia útil para la toma de decisiones institucionales y el diseño de intervenciones orientadas a mejorar las condiciones educativas y el bienestar estudiantil.
Análisis de los resultados
Derivado de la aplicación del instrumento a 139 estudiantes se contemplan los siguientes resultados en la Tabla 1.
| Frecuencia | % | ||
|---|---|---|---|
| Edad | 17 - 19 | 50 | 36 |
| 20-22 | 72 | 51.8 | |
| 23-25 | 17 | 12.2 | |
| Género | Femenino | 83 | 59.7 |
| Masculino | 55 | 39.6 | |
| No decirlo | 1 | 0.7 | |
| Nivel Socioeconómico | Alto | 4 | 2.88 |
| Medio | 132 | 94.96 | |
| Bajo | 3 | 2.16 | |
| Situación Laboral | Activo | 69 | 49.6 |
| Inactivo | 70 | 50.4 |
Fuente: Elaboración Propia.
Los datos recopilados entre los estudiantes de 5.º y 10.º cuatrimestre de la Licenciatura en Innovación de Negocios y Mercadotecnia permiten identificar características relevantes de la población estudiada. Este análisis descriptivo constituye un punto de partida fundamental para comprender el perfil sociodemográfico del grupo, facilitando la interpretación de variables posteriores y su posible relación con fenómenos como la violencia económica y su impacto en el ámbito académico. se encuentra en una etapa temprana de la adultez, lo cual es consistente con trayectorias académicas continuas sin interrupciones prolongadas. Este rango etario es particularmente relevante, ya que corresponde a una etapa de transición hacia la independencia económica y toma de decisiones, factores que pueden influir directamente en su vulnerabilidad o resiliencia frente a situaciones de violencia económica.
Respecto al género, predomina la participación del sexo femenino (59.7%), en comparación con el masculino (39.6%), mientras que un porcentaje mínimo (0.7%) prefirió no especificarlo. Esta distribución sugiere una mayor presencia de mujeres en el programa académico, lo que podría reflejar tendencias actuales en áreas relacionadas con negocios y mercadotecnia. Asimismo, esta composición puede ser significativa al analizar fenómenos sociales, considerando que diversos estudios señalan que las mujeres pueden experimentar de manera diferenciada ciertas formas de violencia, incluida la económica.
En relación con el nivel socioeconómico de los estudiantes, la gran mayoría de los estudiantes se ubica en el nivel medio (94.96%), mientras que los niveles alto (2.88%) y bajo (2.16%) presentan una representación muy limitada. Esta marcada concentración indica una población relativamente homogénea en términos económicos, lo cual podría influir en las condiciones de acceso, permanencia y experiencia educativa. Esta homogeneidad también permite reducir la variabilidad en ciertos análisis, facilitando la identificación de patrones específicos dentro del grupo estudiado.
Por otro lado, la situación laboral muestra una distribución equilibrada entre estudiantes activos laboralmente (49.6%) e inactivos (50.4%). Este equilibrio sugiere que una proporción considerable de estudiantes combina sus estudios con actividades laborales, lo que puede tener implicaciones en su desempeño académico, gestión del tiempo y desarrollo de competencias profesionales. Además, esta dualidad estudio-trabajo puede constituir un factor clave en la forma en que los estudiantes enfrentan presiones económicas y toman decisiones relacionadas con su continuidad académica.
En conjunto, los resultados reflejan una población mayoritariamente joven, con predominio femenino, perteneciente a un nivel socioeconómico medio y con una distribución equilibrada en cuanto a participación laboral. Estas características ofrecen un panorama general útil para contextualizar futuros análisis académicos o investigaciones dentro de este grupo estudiantil. De este modo, la caracterización presentada no solo describe a la población, sino que también sienta las bases para el desarrollo de análisis más profundos que permitan comprender las dinámicas sociales y económicas que inciden en su formación profesional.
Véase la Figura 1.
Fuente: Elaboración Propia.
El control económico de los recursos de jóvenes universitarios por parte de familiares o parejas en México constituye una forma de violencia económica y patrimonial. Este fenómeno limita la autonomía, restringe la libertad personal y puede poner en riesgo la continuidad de los estudios superiores, al utilizar el dinero como una herramienta de coerción, manipulación o castigo. El control de los recursos financieros por parte de terceros (padres o pareja) genera estrés académico y emocional, lo cual impacta negativamente el desempeño académico. La falta de acceso directo a los recursos para materiales, transporte o inscripción puede provocar deserción universitaria. En este sentido, la dependencia económica se convierte en un factor estructural que condiciona la toma de decisiones de los estudiantes, afectando tanto su bienestar integral como sus oportunidades de desarrollo profesional.
De las 139 respuestas válidas, 107 (77%) indicaron “No” a la pregunta “¿Un familiar o pareja controla tu dinero o recursos económicos?”, mientras que 32 (23%) respondieron “Sí”. Esta prevalencia moderada revela dinámicas de poder intrafamiliares y de pareja que limitan la autonomía financiera de los estudiantes, alineándose con reportes regionales donde el 20-25% de universitarios en América Latina experimentan control económico (INMUJERES, 2023; CEPAL, 2022). La autonomía financiera de los jóvenes universitarios de acuerdo con la etapa de la vida donde se encuentran es fundamental para el desarrollo de sus actividades académicas de una manera óptima. Estos hallazgos permiten dimensionar la relevancia del fenómeno en contextos educativos, evidenciando la necesidad de implementar estrategias institucionales que fortalezcan la independencia económica y el acompañamiento integral del estudiantado.
Véase la Figura 2.
Fuente: Elaboración Propia.
Para el desarrollo de un país las oportunidades deben ser para todos y no deben ser limitadas por factores económicos o sociales que generen desigualdad. En este sentido, la equidad en el acceso a la educación superior se posiciona como un elemento clave para el crecimiento sostenible, ya que permite la formación de capital humano competitivo y reduce las brechas sociales existentes, favoreciendo una mayor inclusión y movilidad social.
En el cuestionamiento sobre cómo la violencia económica ha limitado sus oportunidades académicas, el “No” prevalece con 108 respuestas (78%) sobre 31 estudiantes que contestaron “Sí” (22%). Esto indica que la violencia económica rara vez impide necesidades primarias como materiales, transporte o alimentos para estudiar. Aun así, el 22% señala un grupo vulnerable; estudios futuros podrían analizar si predice deserción (e.g., modelo logit: P(deserción violencia) ≈ 0.22), respaldado por datos nacionales (INEGI, 2022), y sugiere crear fondos de emergencia en tutorías universitarias. Este 22.3% de estudiantes universitarios percibe la falta de recursos para la compra de materiales escolares para el desarrollo de sus tareas y actividades, el pago del transporte, la compra de alimentos para poder consumir durante las clases y otros tipos de necesidades como un tipo de violencia económica, que limita sus oportunidades académicas. Estos resultados evidencian la necesidad de fortalecer políticas institucionales de apoyo, orientadas a garantizar condiciones mínimas de bienestar que permitan a los estudiantes desarrollarse académicamente sin restricciones derivadas de su situación económica.
Véase la Figura 3.
Fuente: Elaboración Propia.
Se observa en la pregunta realizada de la negación de acceso a dinero o recursos económicos necesarios para el poder realizar sus estudios universitarios que una clara mayoría de 119 respondieron “No” (86%) frente a 20 estudiantes que respondieron “Sí” (14%). Esta baja incidencia refleja un acceso relativo a la educación superior, aunque el 14% podría vincularse a brechas de género en hogares monoparentales. En comparación con datos nacionales (SEP, 2025), destaca la resiliencia en muestras urbanas como Cancún, sugiriendo monitoreo para prevenir escaladas en vulnerabilidad. Asimismo, estos resultados permiten identificar que, aunque la mayoría de los estudiantes cuenta con condiciones mínimas para continuar su formación académica, existe un segmento que enfrenta limitaciones estructurales que podrían afectar su permanencia y desempeño escolar. En este sentido, resulta fundamental implementar estrategias de seguimiento institucional que permitan detectar de manera temprana situaciones de riesgo, así como diseñar programas de apoyo económico focalizado que contribuyan a reducir estas brechas y fortalecer la equidad educativa.
Véase la Figura 4.
Fuente: Elaboración Propia.
En el cuestionamiento sobre si han tenido que dejar o postergar sus estudios por falta de recursos, cuestionamiento básico que tienen la necesidad de consultar los diversos indoles de deserción escolar y poder conocer si la violencia económica es una de ellas, Destaca 114 estudiantes que respondieron “No” (82%) contra 25 estudiantes que respondieron “Sí” (18%). Este porcentaje eleva alertas sobre riesgo de deserción económica (18% vs. promedio nacional 12%), indicando que la falta de recursos acelera abandonos. Futuros análisis multivariados, como prueba χ², podrían confirmar asociaciones con variables socioeconómicas (p < 0.05 esperado), priorizando apoyos preventivos en universidades, para poder reducir los índices de abandono y de deserción escolar durante la etapa universitaria. Estos hallazgos ponen de manifiesto la importancia de abordar la deserción desde una perspectiva integral, considerando no solo factores académicos, sino también económicos y sociales que influyen directamente en la permanencia estudiantil. Asimismo, la identificación de este porcentaje significativo permite orientar estrategias institucionales enfocadas en la retención, mediante programas de becas, apoyos financieros y acompañamiento académico que contribuyan a mitigar los efectos de la vulnerabilidad económica en la trayectoria educativa de los estudiantes.
Véase la Figura 5.
Fuente: Elaboración Propia.
En la pregunta desarrollada para saber sobre el rol de la familia en esta clase de violencia, se realizó el cuestionamiento de si alguien dentro del entorno familiar ha restringido su apoyo económico a cambio de obediencia o favores con un resultado donde 121 estudiantes contestaron “No” (87%) frente a 18 estudiantes que contestaron “Sí” (13%). La baja tasa valida teorías de control sutil en familias mexicanas, aunque invita a estudios cualitativos posteriores para desentrañar “favores” implícitos, como roles de género, y fortalecer intervenciones educativas. La familia es el pilar económico fundamental para los universitarios en México más allá del dinero, la estabilidad económica que provee la familia aumenta la motivación, autoestima y compromiso escolar del alumno. En este sentido, los resultados evidencian que, si bien la mayoría de los estudiantes no percibe restricciones explícitas, existe un porcentaje que podría estar experimentando dinámicas de control indirecto que impactan su autonomía personal y académica. Asimismo, estos hallazgos resaltan la importancia de analizar las relaciones familiares desde un enfoque integral, considerando factores culturales y sociales que influyen en la distribución de recursos, con el fin de diseñar estrategias educativas y de acompañamiento que fortalezcan entornos familiares más equitativos y favorezcan el desarrollo pleno del estudiantado.
Véase la Figura 6.
Fuente: Elaboración Propia.
La participación en actividades extracurriculares en la universidad es fundamental para la formación integral, ya que potencian el desarrollo personal, social y profesional más allá del aula. Mejoran el perfil profesional, habilidades blandas (liderazgo, trabajo en equipo), gestionan el estrés, amplían la red de contactos y aumentan las oportunidades de empleo. Es por ello por lo que se realizó este planteamiento en la presente investigación, donde se consulta si han dejado de participar en este tipo de actividades por falta de recursos académicos. Se registró a 89 estudiantes que respondieron “No” (64%) versus 50 estudiantes que respondieron “Sí” (36%). Esta alta afectación en el desarrollo holístico resalta cómo las extracurriculares –clave para competencias blandas– se ven limitadas, correlacionándose con desigualdades educativas según UNESCO (2024) y demandando programas inclusivos. Desde un enfoque analítico, estos resultados evidencian que una proporción significativa de estudiantes enfrenta barreras económicas que restringen su participación en espacios formativos complementarios, lo que puede repercutir en su desarrollo integral y en la adquisición de competencias clave para su inserción laboral. En este sentido, se vuelve necesario fortalecer estrategias institucionales que promuevan la inclusión y el acceso equitativo a dichas actividades.
Véase la Figura 7.
Fuente: Elaboración Propia.
El acceso a internet facilita el acceso a diversos recursos educativos. Para los estudiantes universitarios, constituye el medio para obtener la información necesaria en el desarrollo de sus actividades académicas, ya que en la era de la información en la cual nos encontramos se ha vuelto un recurso fundamental a fin de mantenerse a la vanguardia y poder ser competitivos en términos profesionales y personales a nivel mundial. Es por ello por lo que dentro de las preguntas desarrolladas se realizó el cuestionamiento sobre el acceso a internet. En este contexto, la conectividad digital no solo representa una herramienta de apoyo académico, sino también un factor determinante en la equidad educativa y en la posibilidad de acceder a oportunidades de aprendizaje innovadoras y globalizadas.
111 de los estudiantes contestaron “Sí” (80%) constante/parcial, 23 estudiantes contestaron “A veces” (17%) y solo 5 “No” (4%). La excelente conectividad (96% con acceso) contrasta con brechas rurales nacionales, posicionando esta muestra urbana como digitalmente privilegiada y facilitando aprendizaje híbrido en contextos tecnológicos, algo de suma importancia en las universidades en general y las tecnológicas. Estos resultados permiten inferir que el acceso a internet en este grupo estudiantil constituye una fortaleza significativa para el desarrollo académico; sin embargo, la existencia de un pequeño porcentaje con acceso limitado o nulo sugiere la necesidad de implementar estrategias institucionales que garanticen una conectividad plena, asegurando así condiciones equitativas para todos los estudiantes.
Véase la Figura 8.
Fuente: Elaboración Propia.
El factor económico en la universidad en México puede influir en el rendimiento académico, ya que un bajo nivel socioeconómico se puede correlacionar con un menor desempeño y mayor deserción. Ante esta consulta se realizó la pregunta donde se cuestiona a los estudiantes si la situación económica ha influido negativamente en su rendimiento académico donde la mayoría de los estudiantes de la presente investigación percibe un efecto nulo o bajo: “Nada” en 69 casos (50%), “Poco” en 58 (42%) y “Mucho” solo en 12 (9%). Esto indica que el 92% experimenta buffers protectores como apoyo institucional, aunque análisis ANOVA en esta escala ordinal podría revelar gradientes sutiles para intervenciones precisas. Desde una perspectiva interpretativa, estos resultados sugieren que, si bien el impacto económico no se percibe de manera significativa en la mayoría de los casos, existen mecanismos de contención que amortiguan sus efectos, tales como becas, apoyos familiares o recursos institucionales. No obstante, la presencia de un porcentaje que reporta una afectación considerable invita a profundizar en estudios más detallados que permitan identificar factores de riesgo específicos y diseñar estrategias focalizadas para fortalecer el desempeño académico en contextos de vulnerabilidad económica.
Véase la Figura 9.
Fuente: Elaboración Propia.
El teórico del crecimiento sostenido, Lucas (1988), afirmaba que la educación era la única causa plausible del crecimiento a largo plazo. La igualdad de oportunidades en la educación es esencial para el desarrollo económico y el bienestar social y esta percepción de cómo las oportunidades pueden verse afectadas por la mayor estabilidad económica de los compañeros estudiantes de la misma universidad u otras universidades es fundamental para entender cómo esto puede afectar su desempeño académico. Hay que recalcar que el presente estudio fue desarrollado en una universidad de gobierno. Los resultados de la pregunta sobre si siente que tiene las mismas oportunidades que otros compañeros con mayor estabilidad económica ofrecieron respuestas equilibradas, con 73 estudiantes que contestaron “Sí” (53%) frente a 66 estudiantes que contestaron “No” (47%) en igualdad de oportunidades pese a violencia económica. Una visión pesimista que revela optimismo relativo, sugiriendo necesidad de campañas de equidad para reforzar la cultura de paz en entornos educativos. La igualdad de oportunidades en la universidad es el motor que permite que el talento y el esfuerzo individual, y no el código postal o el ingreso familiar, definan el futuro de los jóvenes. Desde una perspectiva analítica, estos resultados evidencian tensiones entre la percepción de equidad y las condiciones estructurales que influyen en la experiencia educativa, lo que resalta la importancia de fortalecer políticas institucionales orientadas a la inclusión. Asimismo, la implementación de estrategias que promuevan la igualdad sustantiva puede contribuir a consolidar entornos educativos más justos, favoreciendo tanto el rendimiento académico como el bienestar integral del estudiantado.
Véase la Figura 10.
Fuente: Elaboración Propia.
La deserción tiene un efecto acumulativo en la formación de talento en México. Una creencia constante es que las y los jóvenes dejan de estudiar por necesidades económicas, sin embargo, esta no es su única causa. Para comprender por qué las y los jóvenes dejan de estudiar es necesario reconocer que las causas pueden ser diversas. El abandono tiene consecuencias significativas tanto para los individuos como para la sociedad en su conjunto. Esto se debe a que entre mayor educación recibas, mayores oportunidades laborales tendrás al contar no solo con más credenciales frente a posibles empleadores, sino también al desarrollar más habilidades que serán necesarias para desempeñar distintos trabajos. Por ello para la investigación era fundamental establecer la relación entre el factor económico y la deserción o la posibilidad de abandono de los estudios universitarios. En este marco, el análisis de los factores asociados a la permanencia escolar resulta clave para comprender las dinámicas que inciden en la continuidad académica y en la construcción de trayectorias educativas exitosas.
En los resultados predomina el “No” con 105 estudiantes (76%) frente a 34 estudiantes que respondieron “Sí” (24%) en intención de abandono –un riesgo alto que urge programas de retención financiera y tutorías para mitigar deserción y sostener el desarrollo académico en contextos vulnerables. Estos hallazgos evidencian que, aunque la mayoría de los estudiantes no manifiesta intención de abandonar sus estudios, existe un porcentaje considerable en situación de riesgo, lo que subraya la necesidad de implementar estrategias institucionales integrales orientadas a la prevención de la deserción, mediante apoyos económicos, acompañamiento académico y fortalecimiento del bienestar estudiantil.
Como podemos ver, la presente investigación nos permitió analizar de manera integral y real la influencia y presencia de la violencia económica en estudiantes universitarios de la Licenciatura en Innovación de Negocios y Mercadotecnia de una universidad tecnológica en Cancún, Quintana Roo, como muestra de estudio en representación de los jóvenes universitarios, logrando aportar evidencia empírica relevante y fundamental para comprender la relación que existe entre factores económicos, desempeño académico y cultura de paz en el contexto educativo superior en Quintana Roo. Ello, a partir de una metodología con
Conclusiones
Como podemos ver, la presente investigación nos permitió analizar de manera integral y real la influencia y presencia de la violencia económica en estudiantes universitarios de la Licenciatura en Innovación de Negocios y Mercadotecnia de una universidad tecnológica en Cancún, Quintana Roo, como muestra de estudio en representación de los jóvenes universitarios, logrando aportar evidencia empírica relevante y fundamental para comprender la relación que existe entre factores económicos, desempeño académico y cultura de paz en el contexto educativo superior en Quintana Roo. Ello, a partir de una metodología con un enfoque cuantitativo, descriptivo y no experimental, para lograr identificar tendencias, percepciones y condiciones que se encuentran en la experiencia académica del estudiantado dentro de la universidad, permitiéndonos establecer conclusiones fundamentadas en los datos obtenidos de la encuesta en línea realizada a nuestra muestra.
En primer lugar, dentro de los resultados podemos encontrar la identificación sociodemográfica que evidenció que la población estudiada se compone mayoritariamente de jóvenes entre 20 y 22 años, con mayoría del género femenino sobre el masculino y pertenecientes en su mayoría a un nivel socioeconómico medio. Esta relativa similitud del nivel económico nos indica condiciones de acceso similares del entorno; sin embargo, no excluye la presencia de algunas desigualdades internas que impactan de manera diferenciada a ciertos grupos del alumnado. Asimismo, la distribución equilibrada entre estudiantes que trabajan y aquellos que no lo hacen refleja una dinámica dual en la que una parte significativa del alumnado enfrenta el reto de coordinar sus actividades laborales y profesionales con sus responsabilidades académicas, lo cual puede afectar o impactar en su desempeño escolar, bienestar académico y permanencia en el sistema educativo.
En relación con los datos obtenidos sobre la violencia económica, los resultados muestran que, aunque la mayoría de los estudiantes no reporta un control directo de sus recursos por parte de familiares o parejas (77%), existe un 23% que sí experimenta este tipo de situaciones. Este dato, aunque no mayoritario, resulta significativo al evidenciar la persistencia de dinámicas de poder que limitan la autonomía financiera de los jóvenes estudiantes dentro del ámbito familiar. Este fenómeno, identificado también en estudios regionales, confirma que la violencia económica no es un evento aislado, sino una problemática estructural igualmente presente en los ambientes educativos de instituciones de educación superior en que puede manifestarse incluso en contextos educativos formales. La dependencia económica, en este sentido, se convierte en un factor de vulnerabilidad que afecta la toma de decisiones, la estabilidad emocional y el desarrollo académico del estudiantado.
De manera complementaria con la presente investigación, se identificó que el 14% de los estudiantes ha experimentado negación de acceso a recursos económicos necesarios para sus estudios universitarios. Aunque la mayoría de los estudiantes universitarios cuenta con condiciones mínimas para continuar sus estudios en la universidad, este porcentaje mencionado revela la existencia de brechas que pueden derivar en situaciones de riesgo académico. Esta limitación en el acceso a recursos básicos como transporte, materiales o alimentación no solo afecta el rendimiento, sino que también compromete la permanencia educativa, especialmente en contextos donde no existen mecanismos de apoyo suficientes.
Uno de los hallazgos más relevantes se relaciona con la percepción de limitación de oportunidades académicas derivadas de la violencia económica, donde un 22% de los estudiantes reconoce haber visto afectadas sus posibilidades de desarrollo por este tipo de violencia. Este dato pone en evidencia que, si bien la mayoría logra sostener su trayectoria académica y realizar sus estudios, existe un grupo vulnerable que enfrenta obstáculos significativos para acceder a condiciones educativas equitativas por falta de recursos. En este sentido, la violencia económica no necesariamente impide el acceso a la educación, pero sí condiciona y complica la calidad de la experiencia académica y las oportunidades de crecimiento personal y profesional para algunos jóvenes.
En cuanto a la deserción o postergación de sus estudios por motivos económicos, el 18% de los estudiantes reportó haber atravesado esta situación. Este porcentaje, superior al promedio nacional reportado en algunos estudios, constituye una señal de alerta sobre el impacto directo de los factores económicos en la continuidad educativa. La posibilidad de abandono no solo representa una pérdida individual, sino también un costo social significativo, al limitar la formación de capital humano y reducir las oportunidades de desarrollo económico a largo plazo. En este contexto, la violencia económica emerge como un factor que, aunque no exclusivo, sí contribuye de manera importante a la deserción universitaria.
El análisis del entorno familiar reveló que el 13% de los estudiantes ha experimentado restricciones económicas condicionadas a obediencia o favores, lo que sugiere la presencia de formas sutiles de control económico por parte de las familias. Aunque la mayoría no identifica estas prácticas, su existencia indica la necesidad de profundizar en estudios cualitativos que permitan comprender las dinámicas familiares subyacentes, incluyendo aspectos culturales y de género. La familia, como principal fuente de apoyo económico, desempeña un papel determinante en la trayectoria académica, y su influencia puede ser tanto un factor protector como un elemento de riesgo.
Por otro lado, la participación en actividades extracurriculares se vio afectada en un 36% de los estudiantes debido a limitaciones económicas. Este hallazgo es particularmente relevante, ya que dichas actividades son fundamentales para el desarrollo de habilidades blandas, la construcción de redes profesionales y la formación integral. La restricción en este ámbito evidencia que la desigualdad económica no solo impacta en el acceso a la educación formal, sino también en las oportunidades complementarias que fortalecen el perfil profesional del estudiante como son las actividades extracurriculares.
En contraste, el acceso a internet se presenta como una fortaleza dentro de la muestra, con un 96% de estudiantes que reporta contar con conectividad constante o parcial. Este resultado posiciona a la población estudiada como digitalmente privilegiada en comparación con contextos rurales, facilitando el acceso a recursos educativos y modalidades de aprendizaje híbrido. No obstante, la existencia de un pequeño porcentaje sin acceso pleno subraya la importancia de garantizar condiciones equitativas para todos los estudiantes en un entorno cada vez más digitalizado.
En cuanto al impacto de la situación económica en el rendimiento académico, el 92% de los estudiantes percibe una afectación nula o baja. Este resultado sugiere la existencia de factores protectores, como el apoyo familiar o institucional, que amortiguan los efectos de la vulnerabilidad económica. Sin embargo, el porcentaje restante indica que aún existen casos donde la situación económica influye de manera significativa, lo que justifica la necesidad de intervenciones focalizadas.
La percepción de igualdad de oportunidades frente a compañeros con mayor estabilidad económica mostró resultados equilibrados (53% sí, 47% no), reflejando una tensión entre la percepción de equidad y la realidad de las desigualdades estructurales. Este hallazgo evidencia que, aunque existe cierto optimismo, también persisten percepciones de desventaja que pueden influir en la motivación y el desempeño académico. La promoción de una cultura de paz y equidad dentro de las instituciones educativas se vuelve fundamental para atender estas percepciones.
Finalmente, la intención de abandono universitario por razones económicas fue reportada por el 24% de los estudiantes, lo que representa un riesgo significativo para la permanencia escolar. Este dato refuerza la necesidad de implementar estrategias de retención que incluyan apoyos financieros, tutorías académicas y programas de acompañamiento integral.
En conclusión, la investigación confirma que la violencia económica, aunque no siempre visible, tiene un impacto real en la experiencia educativa de los estudiamtes. Si bien la mayoría logra mantenerse en el sistema educativo gracias a diversos factores protectores, existe un segmento vulnerable que enfrenta limitaciones en su desarrollo académico, emocional y profesional. Por ello, se hace imprescindible que las instituciones de educación superior implementen políticas integrales que promuevan la equidad, fortalezcan el apoyo económico y psicológico, y contribuyan a la construcción de entornos educativos inclusivos y orientados a la cultura de paz. un enfoque cuantitativo, descriptivo y no experimental, para lograr identificar tendencias, percepciones y condiciones que se encuentran en la experiencia académica del estudiantado dentro de la universidad, permitiéndonos establecer conclusiones fundamentadas en los datos obtenidos de la encuesta en línea realizada a nuestra muestra.
En primer lugar, dentro de los resultados podemos encontrar la identificación sociodemográfica que evidenció que la población estudiada se compone mayoritariamente de jóvenes entre 20 y 22 años, con mayoría del género femenino sobre el masculino y pertenecientes en su mayoría a un nivel socioeconómico medio. Esta relativa similitud del nivel económico nos indica condiciones de acceso similares del entorno; sin embargo, no excluye la presencia de algunas desigualdades internas que impactan de manera diferenciada a ciertos grupos del alumnado. Asimismo, la distribución equilibrada entre estudiantes que trabajan y aquellos que no lo hacen refleja una dinámica dual en la que una parte significativa del alumnado enfrenta el reto de coordinar sus actividades laborales y profesionales con sus responsabilidades académicas, lo cual puede afectar o impactar en su desempeño escolar, bienestar académico y permanencia en el sistema educativo.
En relación con los datos obtenidos sobre la violencia económica, los resultados muestran que, aunque la mayoría de los estudiantes no reporta un control directo de sus recursos por parte de familiares o parejas (77%), existe un 23% que sí experimenta este tipo de situaciones. Este dato, aunque no mayoritario, resulta significativo al evidenciar la persistencia de dinámicas de poder que limitan la autonomía financiera de los jóvenes estudiantes dentro del ámbito familiar. Este fenómeno, identificado también en estudios regionales, confirma que la violencia económica no es un evento aislado, sino una problemática estructural igualmente presente en los ambientes educativos de instituciones de educación superior en que puede manifestarse incluso en contextos educativos formales. La dependencia económica, en este sentido, se convierte en un factor de vulnerabilidad que afecta la toma de decisiones, la estabilidad emocional y el desarrollo académico del estudiantado.
De manera complementaria con la presente investigación, se identificó que el 14% de los estudiantes ha experimentado negación de acceso a recursos económicos necesarios para sus estudios universitarios. Aunque la mayoría de los estudiantes universitarios cuenta con condiciones mínimas para continuar sus estudios en la universidad, este porcentaje mencionado revela la existencia de brechas que pueden derivar en situaciones de riesgo académico. Esta limitación en el acceso a recursos básicos como transporte, materiales o alimentación no solo afecta el rendimiento, sino que también compromete la permanencia educativa, especialmente en contextos donde no existen mecanismos de apoyo suficientes.
Uno de los hallazgos más relevantes se relaciona con la percepción de limitación de oportunidades académicas derivadas de la violencia económica, donde un 22% de los estudiantes reconoce haber visto afectadas sus posibilidades de desarrollo por este tipo de violencia. Este dato pone en evidencia que, si bien la mayoría logra sostener su trayectoria académica y realizar sus estudios, existe un grupo vulnerable que enfrenta obstáculos significativos para acceder a condiciones educativas equitativas por falta de recursos. En este sentido, la violencia económica no necesariamente impide el acceso a la educación, pero sí condiciona y complica la calidad de la experiencia académica y las oportunidades de crecimiento personal y profesional para algunos jóvenes.
En cuanto a la deserción o postergación de sus estudios por motivos económicos, el 18% de los estudiantes reportó haber atravesado esta situación. Este porcentaje, superior al promedio nacional reportado en algunos estudios, constituye una señal de alerta sobre el impacto directo de los factores económicos en la continuidad educativa. La posibilidad de abandono no solo representa una pérdida individual, sino también un costo social significativo, al limitar la formación de capital humano y reducir las oportunidades de desarrollo económico a largo plazo. En este contexto, la violencia económica emerge como un factor que, aunque no exclusivo, sí contribuye de manera importante a la deserción universitaria.
El análisis del entorno familiar reveló que el 13% de los estudiantes ha experimentado restricciones económicas condicionadas a obediencia o favores, lo que sugiere la presencia de formas sutiles de control económico por parte de las familias. Aunque la mayoría no identifica estas prácticas, su existencia indica la necesidad de profundizar en estudios cualitativos que permitan comprender las dinámicas familiares subyacentes, incluyendo aspectos culturales y de género. La familia, como principal fuente de apoyo económico, desempeña un papel determinante en la trayectoria académica, y su influencia puede ser tanto un factor protector como un elemento de riesgo.
Por otro lado, la participación en actividades extracurriculares se vio afectada en un 36% de los estudiantes debido a limitaciones económicas. Este hallazgo es particularmente relevante, ya que dichas actividades son fundamentales para el desarrollo de habilidades blandas, la construcción de redes profesionales y la formación integral. La restricción en este ámbito evidencia que la desigualdad económica no solo impacta en el acceso a la educación formal, sino también en las oportunidades complementarias que fortalecen el perfil profesional del estudiante como son las actividades extracurriculares.
En contraste, el acceso a internet se presenta como una fortaleza dentro de la muestra, con un 96% de estudiantes que reporta contar con conectividad constante o parcial. Este resultado posiciona a la población estudiada como digitalmente privilegiada en comparación con contextos rurales, facilitando el acceso a recursos educativos y modalidades de aprendizaje híbrido. No obstante, la existencia de un pequeño porcentaje sin acceso pleno subraya la importancia de garantizar condiciones equitativas para todos los estudiantes en un entorno cada vez más digitalizado.
En cuanto al impacto de la situación económica en el rendimiento académico, el 92% de los estudiantes percibe una afectación nula o baja. Este resultado sugiere la existencia de factores protectores, como el apoyo familiar o institucional, que amortiguan los efectos de la vulnerabilidad económica. Sin embargo, el porcentaje restante indica que aún existen casos donde la situación económica influye de manera significativa, lo que justifica la necesidad de intervenciones focalizadas.
La percepción de igualdad de oportunidades frente a compañeros con mayor estabilidad económica mostró resultados equilibrados (53% sí, 47% no), reflejando una tensión entre la percepción de equidad y la realidad de las desigualdades estructurales. Este hallazgo evidencia que, aunque existe cierto optimismo, también persisten percepciones de desventaja que pueden influir en la motivación y el desempeño académico. La promoción de una cultura de paz y equidad dentro de las instituciones educativas se vuelve fundamental para atender estas percepciones.
Finalmente, la intención de abandono universitario por razones económicas fue reportada por el 24% de los estudiantes, lo que representa un riesgo significativo para la permanencia escolar. Este dato refuerza la necesidad de implementar estrategias de retención que incluyan apoyos financieros, tutorías académicas y programas de acompañamiento integral.
En conclusión, la investigación confirma que la violencia económica, aunque no siempre visible, tiene un impacto real en la experiencia educativa de los estudiamtes. Si bien la mayoría logra mantenerse en el sistema educativo gracias a diversos factores protectores, existe un segmento vulnerable que enfrenta limitaciones en su desarrollo académico, emocional y profesional. Por ello, se hace imprescindible que las instituciones de educación superior implementen políticas integrales que promuevan la equidad, fortalezcan el apoyo económico y psicológico, y contribuyan a la construcción de entornos educativos inclusivos y orientados a la cultura de paz.
Referencias
- 1. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2022a). La autonomía económica de las mujeres en América Latina y el Caribe. Naciones Unidas.
- 2. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2022b). Panorama social de América Latina. Naciones Unidas.
- 3. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2016). Encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares (ENDIREH) 2016. INEGI.
- 4. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2022a). Estadísticas a propósito de la educación en México. INEGI.
- 5. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2022b). Estadísticas sobre educación y condiciones socioeconómicas. INEGI.
- 6. Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES). (2023a). Violencia económica en mujeres jóvenes y universitarias. INMUJERES.
- 7. Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES). (2023b). Violencia económica y patrimonial en México. INMUJERES.
- 8. Robert Emerson Lucas Jr. (1988). On the mechanics of economic development. Journal of Monetary Economics, 22(1), 3–42. https://doi.org/10.1016/0304-3932(88)90168-7.
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- 10. Enrique Roberto Peralta Mazariego, Edith Georgina Surdez Pérez y José Félix García Rodríguez. (2020). Validación de modelo de medición de satisfacción estudiantil universitaria con los servicios académicos recibidos. Investigación Operacional, 41(3), 472–483. https://rev-invope.pantheonsorbonne.fr/sites/default/files/inline-files/41320-16.pdf.
- 11. Secretaría de Educación Pública (SEP). (2025a). Indicadores del sistema educativo nacional. SEP.
- 12. Secretaría de Educación Pública (SEP). (2025b). Informe sobre abandono escolar en educación superior. SEP.
- 13. Secretaría de Salud. (2012). NOM-012-SSA3-2012, criterios para la ejecución de proyectos de investigación en seres humanos. Diario Oficial de la Federación.
- 14. Terapify. (2025, junio 18). ¿Qué es la violencia económica? Causas y consecuencias. https://www.terapify.com/blog/violencia-economica-causas-consecuencias/